La mano del presidente Tabaré Vázquez
La semana se inicia con datos domésticos bien diferentes de los que, en el principio de la semana pasada, habían producido un clima irrespirable en esa intersección tan amplia que tiene la economía con la política en este país. Esos mejores datos surgen de áreas de actividad diferenciadas pero indisolublemente vinculadas en el análisis de riesgo. La más trascendente y probablemente también la más significativa ha sido la del encuentro entre el equipo económico y la bancada de gobierno; la otra esta más alejada de información y la comprensión ciudadana es la zona en la cual trabaja un equipo económico paralelo al del Ejecutivo, el de Política Económica del BCU. En esas oficinas se juega un partido diario con resultados decisivos sobre la confianza y la estabilidad sobre la cual el resto del gobierno debe ensayar los cambios prometidos. De la reunión del equipo económico y la bancada legislativa del Encuentro Progresista realizada en la mañana del viernes, más allá de los detalles, el mercado recepcionó un ruido diferente al barullo de las últimas semanas: un aplauso que sonará unos cuantos días en oídos entrenados para ponderarlo adecuadamente.
Cuatro horas más tarde, el BCU dio a conocer el informe de Política Monetaria del primer trimestre, un trabajo de setenta páginas en el cual, el BCU realiza un ejercicio de profesionalidad fina en el diagnósitico y la prospectiva de la economía como insumo para armar su programa monetario para el período abril 2005/marzo 2006 [1].
Más allá de la información, la metodología de su análisis y su visión de los riesgos a los cuales estará expuesta la estabilidad económica y el valor real de los ingresos de los uruguayos, lo importante del informe citado es la existencia del método y la institucionalidad suficiente para preanunciar la acción próxima del BCU con independencia del talante político circunstancial futuro. Ese es un capital institucional construido en el juego republicano de gobierno en las últimas dos décadas cuya disponibilidad tranquiliza en épocas en las cuales el Estado es agredido en esas áreas tan lejanas a la comprensión del público y tan cercanas al juego del clientelismo político. Esto no es sencillo de explicar y menos de entender. Asumo la dificultad pero es preciso, al menos, documentar la existencia del hecho. Sin esas setenta páginas de demostración del método y la precisión de la estrategia con la cual trabajara el BCU en sus funciones principales en los próximos trimestres pudiera haber sucedido que esa responsabilidad que asume el BCU en hacer lo suyo para estabilizar la moneda y mantener más o menos despejado el escenario sobre el cual se ensayaran los cambios, sonara como una promesa liviana, de esas que abundan y sin fundamento, dañan.
Entre la caja y la política: el BROU
Hubo en la semana un tercer hecho significativo, directamente vinculado en este caso a corregir errores de refinanciaciones previas motivadas también en la debilidad y confusión del sistema político con secuelas serias sobre la caja del BROU y la confianza del mercado. El hecho es la propuesta surgida de los cuerpos técnicos del BROU ofreciéndole a los deudores agropecuarios que venían pagando hace años intereses muy elevados, quienes en esta semana debían enfrentar la primera amortización de capital, la ampliación de ese crédito con redocumentación de moneda e intereses. La propuesta termina de corregir defectos heredados que iban a afectar las cuentas del Banco de otra manera, contribuye a desactivar las operaciones políticas de licuación de deuda; se articula muy funcionalmente con la defensa política, oportuna e inconsulta, del BROU que realizara su presidente inmediatamente a conocida la apertura de la «vía administrativa» del 7 de abril pasado y, por si fuera poco, establece un avance inesperado en la política de mejoramiento del crédito en moneda nacional a la producción. Además, de concretase, esa solución va a contribuir y en mucho, al cambio cultural de un empresariado educado en vincular la defensa de su competitividad al precio de una moneda extranjera.[2]
La asunción de los roles
Si faltaba algo, en otro plano convergente, las afirmaciones del senador Mujica en el acto de homenaje del MLN-T a Raúl Sendic reafirmando su pertenencia y dependencia de las decisiones del gobierno completaron un círculo de identidades que tendrá una repercusión muy fuerte sobre la deteriorada confianza del público.
Es insoslayable el protagonismo del presidente de la Republica en el armado de esta operación de reconstitución institucional de la confianza. En realidad, la precipitación del aumento del riesgo que muestran todos los indicadores del mercado en las últimas semanas reconocen orígenes diferentes pero, todos, se concentraban en una interrogante clave: en estas condiciones no en las anteriores- ¿tiene o no el Dr. Vázquez la capacidad de organizar y liderar respuestas políticamente contundentes, capaces de transformar las crisis inevitables en oportunidades de reafirmación institucional y ampliación de la confianza ciudadana?
El presidente aplazó la reunión del equipo económico y la bancada fijada inicialmente para el martes 19; realizó las llamadas correspondientes y el jueves 21 se reunió con Astori para preparar minuciosamente el desarrollo de la reunión con la bancada y sus ulterioridades.
Presidencia fuerte y capaz, tiempo para la aproximación de los legisladores a la comprensión esencial de un programa difícil y complejo, reafirmación de pericia e independencia de los dos equipos económicos del gobierno, crédito acotado pero habilitante con el FMI; disciplinamiento de una bancada legislativa con mayorías absolutas son datos suficientes para que el mercado comience a revertir el terrible humor que mostró en las últimas semanas. Ahora, la atención volverá a concentrarse en la razonabilidad con la cual los nuevos administradores y jefes de unidades ejecutoras harán las cosas y, sobre todo, en cómo las informarán.
Indicadores de atención
Más allá de la urgencia que requiere la ejecución de las prioridades anunciadas en materia social ellas serán las que nos darán las señales y las garantías de inclusión concreta que no tenía el país hasta ahora – , hay tareas y estilos de administración que deben ocupar una atención prioritaria de los nuevos gobernantes. Sea en la sensible área de las finanzas como en otras dónde no se pueden acumular muchos más errores, la mejorada confianza lograda necesita incorporar más datos acerca de si el gobierno ha entendido o no, que la transformación del Estado es, fundamentalmente, el viraje abrupto y valiente de sus funciones en la producción y la protección, a las del Estado fortalecido en sus tareas reguladoras, auspiciante y defensor de los escenarios de competencia sana y justa.
La eventual opción por multiplicar las políticas activas y sectoriales hasta el infinito sería no sólo vana sino que operaría como una invitación a la multiplicación de la acción corporativa, de empresarios y sindicatos, con su también inevitable secuela de desestabilización económica y social. *
[1] «Informe de Política Monetaria» 1er. Trimestre de 2005 /División de Política Económica/ BCU. en: www.bcu.gub.uy/autoriza/pepmam/pmam04i0305.pdf
[2] Propuesta elevada por los servicios técnicos del BROU al Directorio, actualmente en vías de aprobación y que aplaza la primera amortización de capital de la refinanciación «Cupón 0″ que debía realizarse en estos días, redocumentando el crédito en U.I. en plazos menores y con tasas menores a las del merca
do.
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