"Antel compite en franca desigualdad; aporta el doble que sus competidores"
-Usted visitó el martes 19 la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados. ¿Se manejó alguna propuesta concreta acerca del equilibrio de tarifas a nivel nacional?
–No hubo una propuesta en concreto. Informamos que el tema nos interesa, más que por el negocio de Antel, por los efectos que tiene sobre el desarrollo del país. Nos parece muy importante estimular el establecimiento de actividades productivas: agrarias, servicios, no sólo la producción de bienes en el Interior. Eso genera fuentes de trabajo, una mejor distribución demográfica, que es un valor muy interesante porque la macrocefalia es mala y suele engrosar los cinturones de miseria de la ciudad.
Pero no hay que hacer un análisis simplista: tanto en Montevideo como en el Interior hay clientes residenciales que tienen consumo mayoritariamente local, o totalmente local, y clientes residenciales que tienen una componente importante de consumo interdepartamental. Lo mismo pasa con los clientes empresariales.
Se puede afirmar que hay más tráfico interurbano generado en el Interior que tráfico interurbano generado en Montevideo: aproximadamente el doble, siendo que la cantidad de clientes que están en el Interior es, grosso modo, igual a la cantidad de clientes que hay en Montevideo, lo cual muestra la macrocefalia.
–Acompaña la distribución demográfica del país.
–Sí, que también es mitad y mitad. Ahora, la gente en general ve la posibilidad de rebaja (de tarifas) como si eso no tuviera efectos sobre el resto, y Antel tiene varias condicionantes importantes. La más importante es la contribución que hace a Rentas Generales, muy grande: de lo que contribuyen todas las empresas públicas, Antel según los años ha aportado del 70% al 80%.
–¿Tiene una cifra aproximada para los dos últimos años?
–En cifras muy gruesas recaudó 500 millones de dólares (cada año) y aportó 100: un 20%. Es muy alto. Es normal que una empresa reparta utilidades entre sus clientes, después que ve qué ganancia tiene. Y las utilidades se emplean en educación pública, salud, servicios básicos a la población, o el plan de emergencia. Una empresa que reinvierte el 70% y reparte entre los accionistas un 30% de las ganancias, es una empresa a la que le va muy bien; para una empresa privada es una excelente relación, un muy buen negocio. Pero Antel reparte de su facturación bruta un 20% y eso en muchos años fue superior a las ganancias.
–¿Superior en qué porcentaje aproximado?
–Como un 50% más en algunos de los peores años, y en algún año de extrema crisis, como 2002, directamente no hizo inversiones. A costa de su patrimonio, de no hacer inversiones en tecnología. No pienso que haya que meterse en todas las tecnologías indiscriminadamente, pero hay que elegir áreas específicas y en ellas tener una presencia y si es posible un liderazgo.
–¿A qué áreas hay que apuntar?
–Lo que me parece más importante es un excelente servicio de transmisión, para que se dé un servicio de comunicación a las personas, que a esta altura debería apuntarse a que sea un derecho humano, y también para habilitar el trabajo de empresas que den empleo, que produzcan, que exporten. Las empresas necesitan comunicaciones, algunas en forma muy intensa, como las que hacen software, o las que tienen negocios vinculados a las comunicaciones. Otras, aunque sean agroindustriales, igual precisan tener buenas comunicaciones con sus proveedores, clientes, cotizaciones. Si tiene buenas comunicaciones tanto da estar en Nueva York o en el Interior del Uruguay.
Volviendo al tema de las tarifas, una restricción fuerte es el aporte a Rentas Generales. Conversamos con los organismos de gobierno que se encargan de esto en avanzar hacia la separación gradual de tarifas e impuestos, que están un poco confundidos: impuestos escondidos dentro de la tarifa, y en una empresa en competencia eso es muy grave. Pero tiene que ser con gradualidad, no se puede cortar recursos a finalidades tan importantes. Frente a abaratar las tarifas interdepartamentales las opciones pasan por subir algún otro servicio. O si no, ir caminando en forma gradual.
–¿Cuáles serían las posibles variables de ajuste?
–Si se baja la interdepartamental lo que queda más a mano es la local, que es compleja porque tiene tres franjas horarias. Durante la noche un cómputo cada seis minutos, otra intermedia de un cómputo cada tres minutos hasta las once de la mañana y luego una más cara, de once a dieciocho horas, que cuesta un cómputo por minuto. Y el cómputo está, incluidos los impuestos, un peso cero nueve. Pero vemos con cautela y preocupación el impactar al alza en algunos servicios, porque hay que velar por los más pobres. Antel tiene clientes que hacen un esfuerzo muy grande para mantener el servicio telefónico, son 150.000 clientes que pagan sólo la tarifa básica, en la que se incluyen 50 cómputos; otra cantidad importante de clientes que ronda los 400.000 pagan menos de 500 pesos por mes. Hay que velar por una población compleja.
–¿Qué mecanismos habría para mejorar la eficiencia y aumentar la productividad?
–Vemos por un lado el recorte de gastos que no afecten a la producción. Por ejemplo, sería contraproducente recortar el gasto en compra de terminales, sería una economía de decrecimiento. Podemos hacer algunas economías en cuestiones que no afecten a la productividad de la empresa.
–¿Por ejemplo?
–En transporte. En una buena organización de compras. Que los técnicos de Antel estén lo más capacitados posible porque así van a comprar mejor, van a ser mejores interlocutores, lo que no quiere decir que estén mal capacitados, pero se puede mejorar en capacidad y en autonomía técnica. Cuando no se tiene autonomía técnica se tiende a hacer grandes compras llave en mano, que suelen ser más caras. Tenemos buenos profesionales que pueden hacer compras de componentes y encargarse de la integración. También se puede mejorar la organización aprovechando mejor la estructura: hay algunas funciones duplicadas y estamos avanzando en simplificar una estructura compleja y aprovechar mejor las economías de escala.
También presentándose en forma más uniforme, con mejor presencia hacia el cliente. Antel se presenta a veces como si (sus servicios) fueran (de) empresas casi independientes, facturas de Antel, Ancel, etc..
–¿En qué estado económico financiero encontró al ente?
–El estado es sano, la empresa no tiene deudas. Lo que tiene es un compromiso alto de contribución con el Estado que le dificulta sus inversiones y que todavía será así, al menos, durante 2005. Esperemos que gradualmente esto se vaya equilibrando porque el Estado es consciente de que si no invierte, Antel dejará de representar un gran aporte.
–El subsecretario de Economía dijo recientemente que de los escasos recursos efectivos que se van a invertir en 2005 una parte irá para Antel
–Es lo que conversamos con los funcionarios del gobierno que están en esa área. Lo poco que va a haber se va a destinar a las empresas productivas del Estado. De todas maneras es menos de lo que consideramos que se tendría que hacer. Pero no quisiera desatar una enorme polémica: si nos dijeran que «se produjo un milagro y en 2005 pueden hacer el doble de inversiones de las que se hicieron en 2004″, probablemente no podríamos hacerlas o hacerlas bien. Porque hay que saber comprar, hay que desatar procesos que no son tan rápidos ni tan sencillos. Pero pensamos que en los años siguientes, con una planificación adecuada que vamos a hacer dura
nte 2005, tiene que haber un crecimiento importante.
–¿Cree que debería finalizar la relación por la cual los entes suministran recursos efectivos al Estado central?
–Debería generarse una política impositiva clara y transparente que separara tarifas de impuestos. Entonces, si el Estado entiende que una fuente impositiva son las telecomunicaciones, (se debe) establecer impuestos que rijan para todas las empresas de telecomunicaciones, públicas o privadas.
–¿Qué porcentaje corresponde a cada rubro de erogación?
–El balance entre aportes e inversiones está, más o menos, en que lo que se aporta es del orden de 80-90 y las inversiones previstas del orden de 50. Aspiramos a un crecimiento gradual, invirtiendo en ciertas áreas. La telefonía básica hay que mantenerla, y las inversiones en red de transporte. Cuando hay que transportar grandes volúmenes de datos se recurre a fibra óptica, o a veces a microondas (antenas parabólicas). También hay subidas a satélite (estación Manga). Uruguay tiene buena cobertura en fibra óptica, hay varios anillos que cubren prácticamente todo el país.
Cuando se va de las centrales hacia el usuario, hay primero unos cables gruesos que se llaman multipares, que llevan dentro miles de pequeños pares de cobre, y un par de cobre llega a la casa del usuario. Las inversiones en red siempre demostraron estar muy bien justificadas. No son baratas, hay que comprar no sólo el material sino poner mano de obra. Uruguay está aprovechando una inversión bien hecha, porque la red instalada no es apta sólo para hablar por teléfono sino que es muy buena para transmitir datos.
–¿Cómo se va a situar Antel frente a una competencia cada vez más dinámica y dura como la que se da en telefonía móvil? Hay empresas que cuentan con un fuerte respaldo financiero que les permite ofrecer tarifas bastante más baratas
–Eso es así. A veces se traslada el discurso de los Estados Unidos sobre las empresas en posición dominante. Antel tiene una muy buena posición local, pero es unas 30 o 40 veces más pequeña que sus competidoras. Antel se está enfocando en brindar una buena conjunción de servicios, porque tiene una ventaja potencial que es ofrecer servicios coordinados. Y también caminando por la vía de dar buenos servicios de distinto tipo. Antel va a incursionar cada vez más fuertemente en transmisión de datos.
Ahora sí, creemos que debería acabarse una competencia en franca desigualdad de condiciones. Antel hace el doble de aportes al BPS que sus competidores, de 26% que pagamos nosotros a 13% la competencia. Y esto en virtud de una ley que castiga a las empresas públicas. Que además pagan un impuesto a la compra de moneda extranjera, y mucho del equipo que compra Antel es importado (se paga con divisas). También tiene transacciones en moneda extranjera con sus corresponsales en el exterior (clearing telefónico internacional).
Creemos que Antel está haciendo una buena oferta, tiene una cantidad de clientes muy importante en telefonía móvil, ya llegó a 400.000. Tiene otra ventaja que es una gran cobertura nacional, y es una de las áreas prioritarias de inversión y capacitación. Somos conscientes de que tenemos una competencia difícil.
–¿Es previsible que las empresas públicas, en forma conjunta, demanden del Estado central la exoneración de ese impuesto?
–Sí, lo estamos conversando, junto con otras cuestiones muy importantes. Uno de los avances que podemos hacer es coordinar mejor entre los entes y también con otros organismos del Estado.
Uruguay ha visto muchas veces su acción bastante fraccionada, y estamos apuntando a un funcionamiento más coordinado. Si decimos que vamos a tratar de favorecer que se establezca tal tipo de industria en tal parte del país, para hacerlo bien, se requiere que actúen coordinadamente la empresa que da telecomunicaciones, la que da infraestructura, la que de energía; si lo hacemos bien se van a cumplir mejor las finalidades. Creo que en ese camino estamos avanzando.
–La fundamentación del gobierno para estudiar la suspensión del llamado de Ursec a interesados para operar TV cable se basó en una necesidad de defensa de Antel frente a la competencia
–Creo que no es una fundamentación correcta, para nada. Me alegro que me haya hecho la pregunta. No se trata de que Antel quiera ser protegida. Más bien nuestras dudas son sobre la conveniencia de un llamado así a varios interesados, porque no es una licitación, podrían ganar varios, y podría haber varios (operadores) haciendo zanjas en las veredas de Montevideo al mismo tiempo, cosa que sería poco razonable.
Todavía tendría que coordinarse con la Intendencia y eso no se hizo. Antel está interesada en prestar ese tipo de servicio, y en participar en condiciones técnicas bien claras brindando la parte de transporte. Y habilitar a varios medios de producción de contenidos, porque Antel no se va a meter a producir contenidos, a que con un costo de entrada no tan alto puedan poner su información a disposición de los ciudadanos. Que haya más actores es bien positivo; que se use la infraestructura de Antel es muy positivo, porque es una inversión que los uruguayos hicimos. A nosotros nos interesa participar porque nos permite capitalizar una inversión hecha, y creo que para el país es interesante porque permite mayor multiplicidad de generadores de información. Y se tiene que beneficiar todo el mundo: Antel cobrará por el servicio de transporte y los generadores de contenidos lo harán por la generación de contenidos. Lo que nos parece es que debería hacerse (con) una estructura mejor organizada, no llamar a interesados en la provisión de un servicio incluyendo en forma no muy claramente especificada una red (física). Habría que tener especificaciones técnicas mucho más claras.
–¿No sería positivo el establecimiento de una red física con una banda ancha mucho mayor?
–Lo que pasa es que existe, Antel tiene eso. De repente es necesario algún medio alternativo, pero se está dejando de lado algo que existe, que es patrimonio de todos y nos costó aportes a todos. Más bien fortalecer desde el punto de vista de la capacidad y de la seguridad las redes existentes. Si aparecen otras redes también puede ser, pero en principio tratemos de aprovechar muy bien las inversiones que ya hicimos. Después hay que seguir haciendo más inversiones. Parecería que la necesidad de comunicación de los seres humanos por ahora permanece inagotable, porque aparecieron muchos nuevos medios de comunicación sin que hayan decaído mayormente los viejos.
–¿Corre riesgo la telefonía básica con un llamado a interesados en operar en telecomunicaciones?
–Mi principal tema no es proteger a Antel sino darle las mejores condiciones a los uruguayos de acceso a la información y de uso de las inversiones realizadas. El riesgo Antel ya lo corre, no seamos ingenuos: si el celular termina siendo mucho más barato que la telefonía básica, la gente cancela el básico y se va al celular. La telefonía básica está en competencia y a la gente no le importa si habla por un teléfono conectado por un cable o por un celular, si logra hablar a un precio razonable y hacer las llamadas que necesita.
–El gobierno salió en defensa de Antel en lo que tiene que ver con el llamado a interesados y el sindicato de trabajadores (Sutel) también emite gestos que se reivindican en defensa de Antel. ¿El Directorio percibe en torno al ente algún tipo de tensiones o intereses muy marcados que ameriten esos movimientos?
–El Directorio tiene buena relación con el sindicato, y c
on el gobierno a través del Ministerio de Industria y Energía. Son relaciones independientes. Nosotros vamos a defender a Antel, pero defender no quiere decir defender una empresa ineficiente, costosa, porque si hiciéramos eso estaríamos defendiendo a Antel en perjuicio de los uruguayos. Queremos defender a Antel haciendo de ella una empresa de avanzada, competitiva, eficiente. Y sobre la competencia hay una decisión que se tomó a través de referéndum y la vamos a respetar. Y vamos a respetar también las decisiones de política del Poder Ejecutivo.
Más que defender Antel vamos a promoverla, no es defenderla de… eso es como cerrarse, y nosotros queremos abrir la empresa, colaborar con otras empresas de la región. Hay empresas con las que tenemos buenos convenios de intercambio. Lo que queremos es promoverla más que defenderla, haciéndola lo más eficiente, autónoma, competitiva posible, con el personal lo más capacitado posible, y en esa medida va a servir mejor al país. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad