UNA LEY ANTITRUST PERMITIRIA ACCIONAR MAS FACILMENTE

Ursec necesita mayor autonomía y un marco jurídico más adecuado

Ingeniero de profesión y apasionado de las telecomunicaciones, Piaggio expuso el panorama con que se encontró la Ursec a la hora de intentar abrir el campo de la televisión para abonados a mayores grados de competencia y más opciones para usuarios y consumidores.

Esa fase de la labor de la Unidad comenzó dos años atrás, fecha en que vencieron las licencias otorgadas diez años antes a los primeros operadores. «Se hicieron llamados en todas las localidades del interior donde había de alguna manera un monopolio, o una sola señal, o había dos pero una no estaba funcionando. Con esas condiciones se llamó en todos los lugares», en un proceso «que no está cerrado: se pueden presentar sistemas en cualquier lugar para que se estudien técnicamente a ver si pueden funcionar».

La visión de la realidad del interior de la República en materia de amplitud de opciones para el público en TV cable no fue la más alentadora. «Lamentablemente, el panorama era que había muchas localidades con monopolios reales, o virtuales en el sentido que no estaban por ley pero estaban en los hechos. El negocio a veces no daba para más: encontramos localidades en las que había licencias para dos o tres cableoperadores pero había uno solo por la fuerza de los hechos. En otros, nos encontramos con ciertas rencillas que toda la población conocía, entre cableros que conseguían las señales por vías diferentes, con unos o con otros, con los que tenían los canales de Montevideo y con los que no tenían, los que eran por tierra y los que eran por aire. Diferencias que a veces determinaron que hubiera un solo operador por discrepancias entre los sistemas».

 

El pez grande y el pez chico

Pero no fueron pocos los casos en que la dimensión económica de cada potencial operador determinó la existencia del emprendimiento; se trató de «hechos mucho más drásticos: la compra de un operador por otro: como el mercado no da para los dos, yo te compro a vos, vos me vendés a mí, y punto», con lo cual la competencia entre calidades queda en el papel y la libertad de elección para el usuario se transforma en una quimera.

Frente a esa situación «la intención de la Ursec ha sido abrir las posibilidades; hemos tratado de poner las menores condiciones posibles para que los `cableros´ existan y lo que se les exige es algo mínimo en cuanto a calidad de señal, lo razonable que demanda la defensa de los consumidores». Destacó que «casi ni siquiera se les pide garantías, sólo que no tengan deudas, casi cualquiera puede presentarse con un activo bajísimo para empezar a cablear».

 

El factor político

Sin embargo, más allá de la percepción de las autoridades de la Ursec sobre el mercado uruguayo de telecomunicaciones y de las iniciativas que puedan desarrollar para modificar sus aspectos más negativos, «hay problemas jurídicos de por medio. Si uno pudiera jurídicamente defender una ley antitrust o antimonopolio, está claro que se podría accionar más fácilmente. Pero sólo podemos aplicar las leyes existentes».

Piaggio reconoce en la ley de creación de la Ursec (17.296) y sucesivas , la presencia «de recortes específicos a la Unidad Reguladora que le quitan mucho poder. Eso fue expresamente hecho por los legisladores, para no darle poder de policía, por ejemplo, a la Ursec. Es más bien un organismo de control y de poca cosa más, y el resto se mantiene en la órbita del Poder Ejecutivo. Obviamente, para que el regulador funcionara correctamente en el sentido amplio de lo que debe ser un regulador, debería tener mayor independencia. No debería pertenecer al Poder Ejecutivo y debería ser un servicio descentralizado. Tendría que tener un principio de neutralidad, por más que los directores fueran nombrados por el Poder Ejecutivo, pero no depender de él».

Dado que cualquier modificación sobre las funciones de la Ursec supone «una discusión a nivel parlamentario, debería conformarse una visión de gobierno sobre las unidades reguladoras. Esperemos que en esta nueva administración haya un proceso de revisión de las unidades para dotarlas de una autonomía administrativa que hoy no tienen».

Desde su experiencia en la Unidad el jerarca confirmó que «las telecomunicaciones son muy sensibles para la sociedad en general, y el aparato político se maneja mucho con la sensibilidad de la gente; desde ese lugar pienso en lo que lleva a los legisladores a recortar las funciones de funcionamiento de la propia Ursec, sus responsabilidades».

 

Concentración corporativa y bajo presupuesto

Otro factor decisivo en la persistencia de prácticas monopólicas y de los escollos para removerlas es la orientación de las corporaciones de medios en nuestro país. «Hablamos de asociaciones muy poderosas, en que no hay ningún partido político que esté ajeno a ellas, y pesan muchísimo. Con nosotros pesan mucho menos porque nos manejamos sobre todo técnicamente, pero a nivel de los legisladores siempre hubo una clara comunicación con los centros fuertes de la difusión. Capaz que el panorama cambie un poco con la nueva administración, pero sin duda sería una necedad de mi parte decir que podemos accionar en forma independiente de las asociaciones que nuclean a los medios. Lamentablemente es un deber pendiente».

En el contexto de un mercado como el uruguayo, reducido y fuertemente concentrado, la Ursec dio sus primeros pasos «acá en Montevideo, donde había una colusión clarísima de los cableoperadores, y cuando los precios son colusivos lo son siempre hacia arriba, nunca hacia abajo. La Unidad tomó cartas en el asunto y multó a los tres», creándose una nueva situación que está revirtiendo gradualmente una tendencia de muchos años. «Ahora hay uno de los cables que tiene menores precios, aunque también menos señales, y los otros se tendrán que acomodar a ese precio o tendrán que cambiar sus ofertas de canales aumentándolas, o lo que fuera, para que los precios se mantengan, si el cliente quiere pagarlos».

El tercer factor determinante de las limitaciones para operar contra la concentración es el presupuestal, enfatizó Piaggio. «Todo depende mucho del rubro. Nosotros administrativamente dependemos de Presidencia de la República, hasta para el combustible. A veces no hemos tenido dinero para el gasoil de los móviles que se encargan del monitoreo del espectro redioeléctrico, que es nuestra función principal. A veces no tenemos para el viático para que una persona pueda ir al interior, porque si va a Rivera, por ejemplo, no puede ir y venir en el día». *

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