Carne rebajada: "Se debe establecer un menú con cortes delanteros"
Las exportaciones de carne en el primer trimestre del año representaron ingresos por U$S 160 millones, mientras se sigue afirmando al alza el precio del novillo gordo que se aproxima (en pie) a los U$S 0,90 por kilo.
López dialogó con LA REPUBLICA y explicó el porqué considera necesario ampliar la oferta de cortes rebajados.
–¿Cómo visualiza la reciente crisis entre el gobierno y la industria frigorífica a raíz de la suba de la carne y la solución que se implementó para operar la rebaja del costo del asado a la población?
–A mi juicio, en el arranque del problema, considero que no hubo una decisión política de la industria frigorífica de aumentar el costo de la media res en gancho, sino la consecuencia natural de un mercado de abasto libre donde el precio del producto que llega al consumidor está sujeto a las variaciones principalmente de dos factores: la evolución del precio del ganado que se cotiza en dólares y el valor de las exportaciones.
Ahora bien, que la gente coma más o menos carne en cantidad, depende también del componente de los niveles de ingresos de la población.
Quiere decir que en tanto el mercado sea libre y la formación del precio final al consumidor esté incidida por factores de mercado, inexorablemente las variaciones del precio de la carne va a ser un tema recurrente.
Por otro lado, la salida que se produjo de la reciente polémica entre el gobierno y la industria, se zanjó en la mesa de discusión con la proposición de los frigoríficos de ofrecer una rebaja al precio del corte del asado.
Yo creo que es absolutamente compartible que el gobierno establezca una conducta de sensibilidad frente a la evolución del precio de los alimentos básicos de la población como lo representa la carne, pero más imperativo resulta la necesidad de operar una fórmula, necesariamente combinada, que pueda abarcar una canasta de cortes que no sea solamente el caso del asado, con precios que favorezcan la demanda del consumo.
–¿Y cual sería ese menú de cortes?
–Aquí se impone arribar a una ecuación de costos que a partir de la realidad de la exportación de las 3/4 partes de la producción en gancho con precios mejorados, contribuya a estimular mediante precios más accesibles al consumidor, un menú de varios cortes del delantero. Estimo que ello es mucho más factible, debido a la caída histórica del consumo interno y lo disminuido de su volumen comparado con la creciente exportación.
Por supuesto que además está el tema impositivo que pesa sobre la carne en el mercado interno, pero eso lo veo como un elemento alternativo dentro del manejo de los parámetros de costos del producto, tendiente a abaratar los precios.
–¿Usted cree que sea posible implementar un tipo de solución como se acaba de acordar en la Argentina, abaratando un mix de cortes para el consumo?
–En Argentina la situación y por tanto la solución no es igual a la de Uruguay, por varias razones.
Primero, Argentina consume más del 85% de la carne que produce y ese consumo viene creciendo, tanto más que hoy por hoy duplica el consumo per cápita uruguayo. O sea que en la formación del precio del ganado interviene más la demanda con destino al mercado interno que la exportación.
Además, el precio del ganado está pesificado, lo cual es diferente a nuestra realidad y tiene un referente para el mercado interno que es la terminal concentradora de oferta de Liniers, donde se opera el remate de las haciendas exclusivamente para el abasto. Quiere decir que en lo que hace a la incidencia del costo de la materia prima para la exportación, este se opera por fuera del referente Liniers.
Y el problema de la crisis que enfrentó recientemente al gobierno argentino fue con los productores, quienes retrajeron la oferta y por ese motivo aumentaron los precios de remate de las haciendas en Liniers, en tanto que aquí en el país el punto de partida de la crisis se dio con los frigoríficos por el precio del asado al mercado interno en comparación con el de exportación, y no con los productores.
Cabe suponer, por consiguiente, que la eventualidad de un ajuste a la suba del precio del ganado en nuestro mercado y su repercusión en los precios al consumo sensibilizaría nuevamente el tema.
–Históricamente la industria frigorífica en nuestro país ha sido un tema que ha aparejado controversias y en cierto modo desconfianza por parte de los demás actores. ¿Cómo evalúa ese punto?
–El hecho es cierto y tiene varias explicaciones, pero también ha sido más o menos característico en otros países.
Me parece que hoy lo que hay que mirar es la importancia de la industria que le provee al país 600 millones de dólares de exportaciones de carne vacuna, e integra un complejo agroindustrial con un Valor Bruto de Producción superior a los mil millones de dólares. Es sin duda el principal aparato productivo que tiene el país.
Entonces, el problema radica en ese desafío dinámico de su transformación, que tiene sus contradicciones por los diversos intereses que participan en la cadena agroindustrial, pero que tiene la ventaja en el país de formar parte de su cultura productiva, la especialización de sus agentes productivos, más el conocimiento y vínculos con los mercados.
–¿Cómo se puede fortalecer la denominada cadena agroindustrial?
–Mucho se ha opinado sobre el tema de la integración de la cadena cárnica nacional, pero de lo que no se habla es de que para favorecer dicha integración hay que empezar por generar las condiciones institucionales en el ámbito del propio Estado.
Por ejemplo, considero que MGAP por definición y la formación de sus técnicos se vincula con la producción primaria, y en el caso del actual Ministerio de Industria sobresale más como un Ministerio de Energía.
O sea que no existe un ministerio que por definición y especialización trabaje en el tema global de las agroindustrias, con un fuerte conocimiento integrado de las características de funcionamiento, por ejemplo, de las industrias de transformación de insumos de base agropecuaria.
Esta falencia contribuye en buena parte a la falta de sintonía que muchas veces se genera desde los ámbitos de gobierno hacia la industria frigorífica. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad