Al Parlamento proyecto para que socios puedan capitalizar Cofac
También, presentará simultáneamente un proyecto de ley al Parlamento que supone la capitalización por los mayores ahorristas de un 10% de los depósitos, «que no funciona como quita, sino como transformación en capital social, que son retribuidas, generándole un interés anual».
Esta iniciativa exigirá entre estos ahorristas un acuerdo mayoritario (de acción colectiva), «que será la base fundamental de la capitalización de la institución». En este caso, el 10% aportado por el ahorrista no lo pierde sino que pasa a tener otra categoría. Eso sí, no podrá retirar el dinero, pero sí los intereses en los períodos en que haya excedente.
No obstante, Gutiérrez explicó que habrá capitalizaciones adicionales, que ya están negociadas, por parte de la Corporación Interamericana de Inversiones del BID, que ha dicho, «que Cofac es fundamental para el desarrollo del microcrédito del país, ya que para la banca privada, ésta no es rentable.»
Gutiérrez aseguró que Cofac saldrá a partir de estos cambios, «con un patrimonio muy superior, mejor de lo que tenía en su mejor época, y también al requerido por el Banco Central del Uruguay». Enfatizó que la institución tendrá en un futuro una situación de viabilidad a largo plazo que dará «tranquilidad a la plaza».
El presidente de Cudecoop recalcó que Cofac abrirá sus puertas en aproximadamente una semana.
«Afectará a todos»
Llevados por la situación de esta cooperativa bancaria, el Consejo Directivo de la Confederación de Cudecoop se reunió el pasado sábado, participando representantes de la mayoría de las federaciones quienes apoyaron a Cofac. Concluyeron que la situación de esta institución termina afectando al resto de sus pares. «Sabemos que como cooperativa, la imagen de una es la imagen de todas. Cualquier afectación es un golpe brutal al conjunto de movimientos cooperativos», dijo Gutiérrez.
Aclaró que a Cofac, justamente lo que le ha afectado es mantener el modelo, trabajando mucho en el interior del país, y que es la única institución que hace el proceso «maléfico» inverso al resto, de «chupar los fondos del Interior y concentrarlos en inversiones en Montevideo, generando así un desequilibrio importante».
Al jerarca de la confederación de cooperativas le pareció sumamente negativo pretender cerrar esta institución, que tiene su base de socios en los sectores populares. «Aquí hay más de 114 mil ahorristas con menos de U$S 5.000″, dijo.
Gutiérrez admitió que sí es bueno mejorar los números y ser eficientes, pero consideró como fundamental, el compromiso de una organización que se instaló en pequeñas poblaciones, y que por su naturaleza, ponen las finanzas al servicio de la producción. «Todos los esquemas lucrativos tradicionales hacen lo contrario», dijo el dirigente.
Enfatizó optar exclusivamente por el esquema de redes de bancos internacionales y eliminar «la única que va a contrapelo fuera de la banca pública, sería una contradicción brutal».
Las normas del BCU
En el último año, el patrimonio de Cofac se vio afectado. Fue una «exigentísima normativa bancocentralista que desde el punto de vista prudencial son las normas de Basilea, creadas para países desarrollados y estables». Para Gutiérrez, estas «normas de arrastre» de gente que está en fideicomiso, endeudada o refinanciada, que supone que aunque estén al día con Cofac, si tienen deudas en el Banco República o en otras instituciones, «hay que tirar a pérdida un porcentaje», lo que le costó a la institución en el 2004, U$S 6,5 millones, y U$S 3 millones le generó la norma y también las deudas garantizadas con hipoteca.
No obstante el directivo advirtió que las normas que se aprobarían en 2006 serían «peores que las anteriores». Por lo cual planteó decidirse si optar por las normas de Basilea «que vienen impuestas del exterior, será difícil financiar el desarrollo de un país productivo».
Aclaró que las personas endeudadas con el República no son los clientes de la banca privada internacional, «es la misma gente de barrio o del Interior».
Recordó que en el año 1982, las pequeñas cooperativas salieron adelante con el esfuerzo de sus socios, y que el Estado no las tuvo que salvatar, y en 2002 ocurrió lo mismo. Aclaró que de las propuestas formuladas a las autoridades, previo al cierre de la institución, «ninguna suponía un desembolso efectivo de dinero del Estado». *
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