Gargano: Uruguay priorizará el Mercosur e impulsará la Comunidad Sudamericana de Naciones
El gobierno de Tabaré Vázquez significará un viraje importante respecto a lo que fue la administración Batlle. Para comenzar, Vázquez llevará adelante una política consensuada apuntando a que sea de Estado, tal como lo había sido hasta el gobierno de Jorge Batlle. En efecto, si bien nunca se llegó a suscribir entre los partidos uruguayos un acuerdo en torno a la política exterior del país, ésta fue siempre apoyada por los tres partidos en sus líneas generales. Es más, el Frente Amplio, nunca salió a criticar abiertamente decisiones de política exterior llevadas adelante por los gobiernos de turno, claro que como todo tiene un límite, tuvo que hacerlo cuando el hoy ex presidente Batlle se cortó solo y tomó una serie de determinaciones que los nacionalistas no aprobaron y hasta el propio Foro Batllista hizo de tripas corazón para no levantar su voz discrepante.
La política de Vázquez es muy clara: hay que fortalecer el Mercosur para poder salir al exterior con más posibilidades. Cuanto más fuerte sea la región, más respetada será y más inversiones recibirá, son pocos los que invierten con una Argentina conflictuada o con un Brasil en problemas. Esto no lo entendió Batlle que denostó públicamente, cuantas veces pudo, al Mercosur. Por ello Astori no se ha cansado de señalar que nuestro país llevará una activa política de fortalecimiento del bloque, buscando solucionar viejos problemas aún no resueltos como el arancelario, el doble gravamen, las asimetrías y su debilidad institucional.
Batlle siempre fue muy coherente al hacer responsable a los demás de sus propias carencias e ineptitudes. Por ejemplo, cuando Brasil devaluó su moneda, criticó la decisión y explicó que ello fue lo que le llevó a desmarcarse del bloque. En realidad, no pudo escapar de las estructuras mentales propias y de su ministro de Economía Alberto Bensión que no coincidían con la posibilidad de devaluar la moneda uruguaya como forma de balancear la situación, entre otras cosas porque como dijo el propio Bensión «la industria no tiene futuro en este país» y ellos llevaban adelante un proyecto de país de paraíso fiscal y de gran estancia.
Si bien el Mercosur era y continúa siendo el gran abastecedor de materia prima para nuestra industria y a la vez el gran mercado de nuestras exportaciones industriales, fue dejado de lado por la pasada administración.
Vázquez visitará en cuanto asuma a sus socios naturales: Brasil, Argentina y Paraguay. Señal importante, pero además, hace dos meses en Chile, dialogó con el primer ministro español a fin de que interpusiera sus buenos oficios para destrabar las negociaciones con la UE.
Pero también anunció que no renunciará a mantener una muy buena relación con EEUU. La falta de flexibilidad político-ideológica del mandatario hoy saliente le impidió entender que ambos cosas son compatibles y deseables. Gargano manifestó al respecto: «No vamos a renunciar a nuestras diferencias porque tener diferencias importantes, grandes, en materia de política exterior no obsta para que se desarrollen otras acciones de tipo diplomático que permitan afianzar las relaciones comerciales».
La comunidad sudamericana
También es posible mantener una buena relación con Cuba. Sólo hay que cumplir una regla de oro: no inmiscuirse en los problemas internos de esa nación soberana.
Pero la política exterior es mucho más compleja y Uruguay debe ahora integrar la Comunidad Sudamericana de Naciones, nuevo eje de integración que no fue bien visto por la administración de Batlle.
En realidad, son dos ópticas diferentes. Hay quienes entienden la integración exclusivamente como un fenómeno comercial (esta es la visión de EEUU y del Dr. Luis Alberto Lacalle) donde lo que prima es la postura del más fuerte, pero existe otra visión, la de quienes además agregan un componente de integración global que cuesta más esfuerzo pero a la larga rinde sus beneficios (como lo hizo Europa). Por ello es que aún hoy se sienten voces fuertes que se oponen a ir trabajando en pos de un Parlamento del Mercosur o Sudamericano.
«Uruguay buscará impulsar la Comunidad Sudamericana de Naciones, que si bien aún no es un hecho concreto y no tenemos organicidad, es de todas maneras, una coyuntura nueva en América Latina, que creo que no se da desde tiempos de la independencia», dijo Reinaldo Gargano.
«Hay un arco virtuoso con (Ricardo) Lagos en Chile, que pasa por (Néstor) Kirchner en la Argentina, por (Luiz Inácio Lula) Da Silva en Brasil, por Vázquez en Uruguay, por Venezuela con la política social de (Hugo) Chávez», agregó y explicó que «ese arco virtuoso se da porque hay un modelo neoconservador que ha hecho polvo la realidad sudamericana», dijo en referencia a que «en un continente de 400 millones de habitantes hay 200 millones de pobres, lo que es un insulto a la inteligencia, es casi un delito de lesa humanidad, especialmente en un continente que es el más rico del planeta».
El G20 y el ALCA
Consecuentemente con esta visión es que Uruguay se integrará al G20 un grupo integrado por países en vías de desarrollo que opera fundamentalmente a nivel de la Organización Mundial de Comercio y pone especial énfasis en que para alcanzar relaciones comerciales justas en el mundo, los países desarrollados deben eliminar los subsidios tanto al agro como a las exportaciones de sus productos agroindustriales. Este grupo fue el que boicoteó la última reunión en México al no obtener respuestas claras y satisfactorias por parte de EEUU, Japón y la UE.
El grupo donde Brasil lleva adelante el liderazgo fue definido por el canciller uruguayo como un conglomerado que «puede no pesar en cuanto a lo que puede ser el Producto Bruto Interno, pero sí pesa en cantidad de habitantes, es más de la mitad de la población mundial, de modo que es una cosa, yo diría, de cajón que estemos allí».
Con respecto al ALCA, el nuevo gobierno reiteró su apoyo a la postura adoptada por el Mercosur quien le propone a EEUU negociar un acuerdo de 4+1, postura que el país norteño hasta el momento ha rechazado aunque la acepta con los otros bloque de América Latina.
Por otra parte, un tratado bilateral con los EEUU, algo por lo que lidió Batlle durante todo su mandato está fuera de los planes del nuevo gobierno.
Pero reiteró que los importantes avances alcanzados en el comercio con el gigante del norte que nos compra el 70% de nuestras exportaciones de carne, no van a ser abandonados. *
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