EXISTEN OTRAS FORMAS DE HACER LAS COSAS

Argentina siguió un camino propio alejado de las recetas del FMI

Argentina «ha logrado superar con creces el umbral mínimo que cualquiera haya reclamado», dijo Lavagna por radio América al preguntársele, un día después de finalizado el canje, si el nivel de participación dejaría satisfecho al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al sistema financiero.

El ministro coordinador evitó convalidar informaciones extraoficiales de la prensa local según las cuales se canjeó más de 75% de los 81.800 millones de dólares de deuda total impaga, pero afirmó que la operación logró «un nivel importante que nos hace pensar que la Argentina superó su default (moratoria)».

Por su parte, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, admitió que aunque falta procesar datos por la gran cantidad de órdenes recibidas en los últimos días, la adhesión tras las seis semanas en que la oferta estuvo vigente alcanzó «entre 70 y 80%».

La compleja operación para cambiar 152 títulos de deuda argentina con acreedores privados, impagos desde diciembre de 2001, por tres papeles de deuda reestructurada con quita promedio de 50% y mayores plazos, concluyó el viernes con fuertes indicios de éxito, como la euforia en la bolsa local y un evidente optimismo en el gobierno.

«Vamos a tener un buen resultado con el canje de la deuda y vamos a demostrar que habremos hecho la mejor negociación en la historia del mundo», dijo el viernes el presidente Néstor Kirchner en el primer balance oficial de la operación, cuyo resultado preciso no se conocerá hasta el jueves próximo.

La mayor contrariedad parecen presentarla los bonistas que retuvieron títulos para hacer juicio a la Argentina, especialmente ahorristas italianos, según los abogados Tulio Zembo y Mauro Sandri, de dos grupos distintos, aunque muchos de ellos en realidad demandarán a los bancos colocadores.

Pero en el balance cualitativo, el jefe de gabinete Alberto Fernández, dijo el sábado que el país sudamericano dejó atrás su condición de moroso, que sólo adquirió con acreedores privados, porque pese a la crisis de fines de 2001 se mantuvo al día con los organismos internacionales.

«Si uno revisa la legislación internacional, se observa que por lo general se reclama que las dos terceras partes de los acreedores estén de acuerdo con la propuesta de reestructuración.

Esto lo hemos superado con creces», expresó Fernández.

Poco antes de la operación el 14 de enero, el ministro de Economía Roberto Lavagna había dicho que se consideraría satisfecho con una adhesión de 50%.

El director gerente del FMI, Rodrigo Rato, dijo el miércoles pasado en Nueva York, que para que el canje argentino fuera exitoso «tiene que ser amplio e incluir la mayoría de la deuda y, en segundo lugar, tiene que hacerse de buena fe», pero no aludió a proporciones.

Argentina tiene una negociación pendiente con el FMI, pero la discusión quedó suspendida mientras se hizo el canje de deuda.

Ahora, el ministro coordinador pasó a la ofensiva al afirmar que «muchos organismos, especialmente el Fondo (FMI), deberán revisar lo que creen y darse cuenta de que existen otras maneras de salir de la crisis, y no sólo con recetas ortodoxas».

«La Argentina lo hizo con recetas propias, sin que ningún gurú del primer mundo viniera a explicar qué debíamos hacer», afirmó el funcionario, considerado la mano derecha de Kirchner. *

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