Ouro Preto se inicia con muchas incertidumbres

El jefe del gabinete ministerial de Brasil, José Dirceu, llamó a Argentina a buscar el entendimiento mutuo, en vísperas de una cumbre del Mercosur, en la ciudad brasileña de Ouro Preto, a la que ambos países asisten con posiciones enfrentadas.

En realidad esta reunión había sido preparada para que fuera un segundo relanzamiento del Mercosur apuntando a una profundización de la integración regional a la luz de las carencias y aciertos del tryeto recorrido hasta ahora.

Hace dos semanas el presidente del Secretariado del Mercosur, Eduardo Duhalde, en entrevista con LA REPUBLICA dejó entrever que las perspectivas para la reunión estaban lejos de lo que había sido la idea original. Es que el desarrollo de la economía brasileña y las carencias argentinas sobre todo como resultado de la administración Menem que durante 10 años se dedicó a fundir la industria de su país, llevaron a ese país a una situación en la que no puede competir con la industria de Brasil. Por ello ante el aluvión de productos brasileños que llegan al vecino país, Roberto Lavagna, ministro de economía, propuso implantar salvaguardas, es decir protecciones para la industria argentina, postura que fue rechazada por Brasil.

«No podemos pensar que Brasil va a desarrollarse ni que América del Sur se va a integrar si Argentina no se desarrolla. Nosotros tenemos nuestras medidas y nuestros intereses. Como Alemania y Francia; Brasil y Argentina necesitan entenderse», dijo Dirceu durante un seminario en la Federación de Comercio de Rio de Janeiro.

«Evidentemente, lo ideal sería que Brasil y Argentina tuvieran políticas macroeconómicas y políticas industriales comunes. Los avances políticos hechos en ese sentido tienen que contrastarse ahora con avances prácticos», agregó Dirceu.

Brasil y Argentina, principales economías del Mercosur, llegan este martes a la cumbre de Ouro Preto (Estado de Minas Gerais, sudeste) enfrentados en cuanto a las negociaciones sobre la aplicación de salvaguardias al comercio entre los países del bloque.

Buenos Aires quiere aplicar estas salvaguardias porque considera su mercado amenazado por las importaciones brasileñas mientras que Brasilia rechaza estas medidas, al considerar que violentan el espíritu del mercado común.

Uruguay también se ha manifestado contrario a la implementación de este tipo de medidas por entender que violentan todo principio integrador.

Ambos países han pactado una tregua de 30 días para no provocar el fracaso de la Cumbre de Ouro Preto II, destinada a relanzar institucionalmente el Mercado Común del Sur.

La reunión también abordará una serie de temas que vienen siendo discutidos desde hace un tiempo y que no logran consenso. Uno de ellos es el Parlamento del Mercosur, al que Uruguay se ha opuesto. En realidad, la postura uruguaya no es de oposición a la idea sino más bien a la proporcionalidad y representatitividad que Brasil pretende imponerle al organismo.

Uruguay también se opone a cambiar el sistema de definición dentro del bloque que hasta ahora ha sido por consenso. Además propone encarar decididamente el problema de las asimetrías, es decir contemplar las diferencias existentes en el desarrollo de los países que integran el Mercosur y todo lo concerniente al arancel externo común que viene siendo horadado continuamente.

Uruguay planteará también a Brasil y Argentina que no ve con buenos ojos el acuerdo realizado con China por el cual se le reconoce como economía de mercado porque ello implicará atarse de manos en relación a las demandas de dumping por parte del país asiático.

Uruguay entiende que lo resuelto por los gobiernos de Argentina y Brasil compromete también a nuestro país. *

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