Canciller brasileño descalifica al candidato de Batlle a OMC
El documento de Pérez del Castillo, presidente del Consejo General de la OMC (órgano ejecutivo) «no sólo no dio resultado, sino que disgustó mucho a muchos países en desarrollo», dijo Amorim.
El canciller brasileño se refería a un borrador presentado por Pérez del Castillo en Cancún a fines de agosto de 2003, que dejaba de lado las propuestas del G-20 de países emergentes que se constituyó en esa reunión para reclamar la eliminación o una drástica reducción de los subsidios agrícolas de los países ricos. Pérez del Castillo seguía lineamientos el gobierno de Batlle que no estuvo de acuerdo en acompañar al G20.
Brasil anunció la semana pasada la candidatura de su embajador en Ginebra, Luiz Felipe de Seixas Correa, para reemplazar al actual director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el tailandés Supachai Panitchpakdi, cuyo mandato concluye el 1º de setiembre de 2005. Correa fue un articulador importante del G-20 y tuvo un papel mayor en el acuerdo que a fines de julio permitió sacar del estancamiento las negociaciones de liberalización comercial de la Ronda de Doha.
Amorim dijo que la decisión de oponerse a Uruguay, su socio en el Mercosur no fue fácil, y que Brasil hubiera apoyado a un candidato con otro perfil.
«Para Brasil es incómodo presentar su candidatura después de Uruguay. Sería mucho más cómodo que hubiese un sudafricano o algún otro, podría ser un argentino o incluso un uruguayo aunque (Uruguay) no sea del G-20″, declaró, pero Pérez de Castillo «estuvo asociado a un documento que no tuvo futuro en Cancún y que fue rechazado por la gran mayoría de países en desarrollo, sean del G-20 o del G-90″, insistió.
«Pudo no haber sido culpa de él, pudo haber sido culpa de las circunstancias, pero eso frecuentemente sucede», añadió el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, para quien Pérez del Castillo es «un hombre íntegro, un hombre honesto».
Amorim aclaró que la candidatura de Seixas Correa no es la del G-20, sino la de Brasil, que quiere hacer valer su papel «constructivo» en la OMC.
«No es candidato del G-20, sobre todo no es una candidatura de países en desarrollo versus países desarrollados», afirmó.
Hay que tener en cuenta el papel de Brasil en el conjunto del proceso, su papel de firmeza en la defensa de lo que era de hecho el objetivo (de la Ronda de Doha): la eliminación de las distorsiones del comercio agrícola (…) que interesa al sistema en su conjunto, y también el papel constructivo que desempeñamos (en Ginebra)», explicó Amorim.
«Brasil no sólo actuó con gran liderazgo entre los países en vías de desarrollo, sino también de manera constructiva y recibió elogios de todos (…), incluso de países con posturas muy distintas de las nuestras, porque condujimos las cosas constructivamente, por una solución, y no jugamos en la línea de confrontación», añadió. *
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