El 52% de los uruguayos quiere derogar las AFAP

Los resultados de la encuesta no pueden llamar la atención, ya que el 16 de julio del 99, la desaparecida revista Posdata publicaba un reportaje a Juan Carlos Doyenart, director de la encuestadora Interconsult, donde afirmaba que «sólo la cuarta parte de la población entiende que el nuevo sistema previsional es mejor que el anterior, contra el 41 % que cree que es peor y una quinta parte que no encuentra diferencias entre ambos sistemas». Por otra parte, destacaba que el 40 % tenía decisión de votar por la derogación de las AFAP, mientras que sólo una cuarta parte las defendía.

Doyenart destacaba en aquel momento que «entre las principales razones para derogar el sistema se mencionan que no está de acuerdo con las AFAP; que el sistema es una estafa que favorece a las empresas privadas; la inseguridad que el mismo genera no sabiéndose dónde va el dinero de los afiliados, que el sistema no funciona; que debería ser totalmente estatal y que no conviene a los trabajadores».

Han pasado cinco años y el doctor Tabaré Vázquez ha alertado que «la seguridad social está en crisis», informando que «el 40% de los uruguayos no está contemplado» por la misma. Por su parte, el Banco Mundial, que fue el que impulsó en América Latina este sistema privado, ha reconocido públicamente que no ha cumplido con sus objetivos y aconseja a los mismos a quienes obligó a privatizar el sistema a retornar gradualmente a darle una participación al Estado ya que, en promedio, sólo el 22% de la población latinoamericana está contemplado y cubierto por el sistema de AFAP.

Señala la representación de los trabajadores en el BPS que a fines de agosto se conocieron los resultados de una nueva investigación sobre el tema, realizada por Interconsult, en la que se muestra que aumentó el número de opositores a las AFAP. En efecto, de 40% pasó a 52% la cantidad de ciudadanos que entienden que el actual sistema no funciona y que se deben suprimir las AFAP. Asimismo, solamente el 34% aceptó estar conforme con la actual situación.

La crisis que vivió el país operó como un despertador para quienes mantenían ciertas expectativas respecto al nuevo sistema.

El mismo se mostró estructuralmente incapacitado para cubrir el universo trabajador, por otra parte la millonaria inversión publicitarias de las empresas chocó con la realidad de los bajos ingresos salariales de la población, así como las altas comisiones operativas que cobran las AFAP no se pudieron disimular en momentos de crisis, por lo que la representación de los trabajadores mantiene expectativas firmes sobre un cambio de dirección. *

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