Socialistas europeos critican a nuevos comisarios de UE

Los futuros miembros de la Comisión Europea concluyeron dos semanas de exámenes ante el Parlamento Europeo, que previsiblemente ratificará al nuevo ejecutivo que asumirá el 1º de noviembre, a pesar de las críticas lanzadas sobre todo por el grupo socialista, segunda fuerza política de la cámara.

«Con algunas notables excepciones», las comparecencias de los 24 comisarios fueron «pobres», «con respuestas vagas» y «sin un programa político», «muy orientados al mercado» y «sin énfasis en la dimensión social», reprocharon los vicepresidentes del grupo socialista, Hannes Swoboda y Jan Marinus Wiersma. En realidad la perspectiva de la negociación con el Mercosur no es demasiado alentadora y los propios europeos critican la ideología de quienes les van a gobernar.

Por eso advirtieron al futuro presidente del ejecutivo, el portugués José Manuel Durao Barroso, que en su próxima presencia ante el Europarlamento, el 21 de octubre, se enfrentará a «una batería de duras preguntas» para despejar dudas sobre «la capacidad de los candidatos de gestionar sus carteras y su disponibilidad para cooperar con la cámara en el desarrollo de sus políticas».

Los 732 eurodiputados deberán ratificar o rechazar en bloque a su equipo de 24 comisarios, uno por cada país europeo, aunque se descarta su descalificación.

La holandesa Neelie Kroes que tendría que ver en las negociaciones fue presionada por los diputados para que garantizara que su pasado empresarial en grandes grupos como el francés Thalès y el sueco Volvo no le condicione sus decisiones sobre fusiones de empresas europeas en la cartera de Competencia.

A la danesa Mariann Fischer Boel, que será comisaria de Agricultura y está casada con un agricultor, lo que le fue reprochado, se defendió de ello alegando que «los servicios legales de la Comisión dijeron que no hay un problema de incompatibilidad».

En cuanto al futuro comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson ( el cargo que ocupa actualmente Pascal Lamy) fue el mejor calificado, y anunció que priorizará la negociación de liberalización internacional en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en paralelo a otros acuerdos que firme la UE, entre ellos con el Mercosur y las regiones andina y centroamericana.

En este contexto, el político laborista británico se comprometió a continuar las negociaciones del acuerdo con el Mercosur si su predecesor, Pascal Lamy, no lo logra en octubre.

El reacomodo que sufrirá la UE puede generar problemas a la negociación con el Mercosur más allá de las declaraciones públicas en las que se promete continuar las negociaciones.

Estas, ya han recibido el respaldo del Mercosur al asegurar Lula el interés del grupo por concretar un acuerdo siempre que «sea digno» y este sábado se decidirá en Brasilia, en reunión de todos los integrantes, si se convoca a los europeos a una reunión de alto nivel a fin de concretar el acuerdo políticamente. En estos momentos Eduardo Duhalde se encuentra en Brasilia en reuniones con Lula y la Cancillería de ese país.

Ambos bloques desean el acuerdo pero ninguno está conforme con la propuesta del otro por lo que las negociaciones están trancadas hace meses. El canciller argentino Rafael Bielsa sostuvo «no va a haber portazos porque ambas partes tienen voluntad de seguir negociando, pero no vamos a firmar un acuerdo pobre. No vamos a resignar sustancia por cumplir con el calendario».

Rispideces

De la postura europea hay algunos puntos que generan serias objeciones.

Uno de ellos y principal es la mezquindad de no aumentar las cuotas de importación para ciertos productos agrícolas del Mercosur desconociendo al bloque como el principal bloque del mundo en esta materia. Ejemplo de ello es la negativa a aumentar las cuotas de carne vacuna.

Por otra parte los europeos pretenden que el Mercosur desista de aplicar retenciones diferenciales a la exportación, que se utilizan en algunos países para promover la industrialización de las materias primas en su lugar de origen, pero además exigen respetar las denominaciones de origen europeas en todo tipo de alimentos por lo que el parmesano o el roquefort producidos en el Mercosur tendrían que buscarse otro nombre. *

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