La revolución de las Pymes pasa en gran parte por incorporar tecnología
En el Seminario «La Revolución de las Pymes; El modelo italiano», que tuvo lugar ayer en la IMM, Lieberman apuntó a desmistificar algunos prejuicios que existen entre empresarios de micro y pequeñas empresas. Apuntó que existe una » paradoja» ya que por un lado, las micro y pequeñas empresas son las que más directamente pueden beneficiarse de la utilización de la tecnología «y sin embargo no es así».
Explicó que ello se debe porque estos pequeños emprendimientos no cuentan con una razonable gestión administrativa sino que el propietario es «hombre orquesta, hace de todo y en este esquema el poder apoyarse en una herramienta tecnológica, agrega mucho más valor que en una empresa de otro porte».
Lieberman destacó que el impacto de la tecnología en estas empresas aumenta la productividad y mejora la calidad de vida del empresario. Por otra parte informó que los estudios realizados en toda América Latina constatan que las mayoría de esta categoría de empresarios «no tienen soluciones tecnológicas». En efecto, en México el 72% de los micro empresarios no dispone de una computadora en su negocio, en Argentina son el 60% «y sin embargo muchos de ellos tienen una PC en su hogar para recibir mail o para que sus hijos jueguen».
Atribuyó esta paradoja a la existencia de barreras culturales ya que «creen que esta tecnología no es para ellos y por eso se autoexcluyen».
Además temen que sea muy caro, y que guardar la información de las empresas en la computadora sea fácil de acceder para terceras personas. Por último, se piensa que «es una tecnología difícil de usar».
El economista Alejandro Hernández de Fucac presentó el mundo del microcrédito para las pequeñas empresas.
Condicionó el desarrollo de este instrumento a que exista un ambiente microeconómico estable en el país, al desarrollo de un modelo de especialización productiva, a la baja de la presión fiscal y a que se finalice de salvar bancos en el país.
Hernández reconoció que en el país no hay mucha experiencia de este tipo de crédito porque su realidad económica social no lo habían exigido pero, la crisis de 2002 que empobreció a la población, ha permitido que se comience a desarrollar.
Recordó que el crédito bancario no es para las micro y pequeñas empresas ya que no están dispuestas a correr riesgos ni a levantarse de sus oficinas para arrimarse a la empresa, conocerla, estudiarla, analizar su realidad y sus perspectivas y entonces sí dar un crédito al que después habrá que monitorear. Esta modalidad, que es la comienza a utilizar Fucac ha dado enormes frutos en numerosos países de América Latina y ha permitido el desarrollo y crecimiento de los emprendimientos ya que también se les proporciona un apoyo para la gestión empresarial. *
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