Cuestionamientos sobre la vida útil de la represa de Salto Grande
El principal problema que se estaría enfrentando no es tanto la falta de agua, sino los sedimentos que se están depositando sobre el área.
Así lo señala un informe publicado por el diario «Cambio» de Salto, el cual se pregunta si se está reduciendo la vida útil de la represa.
El informe, elaborado por Juan Carlos Palacios, señala que tras veinte años de su inauguración, «salvo excepciones derivadas de grandes sequías regionales, la producción energética de Salto Grande colmó ampliamente las necesidades nacionales. Tal era la disponibilidad energética de Uruguay, que nuestro país derivaba gran parte del flujo hacia Argentina».
Agrega que «desde hace un tiempo, frecuentemente, venimos asistiendo a expresiones de preocupación que dan cuenta de la escasa disponibilidad de agua existente en la represa. Hace pocos meses ocurrió una importante bajante.
Luego vinieron las lluvias y la represa recuperó su nivel. Pero, actualmente, a pesar de las recientes precipitaciones, la situación viene siendo de incertidumbre.
No recordamos que estas situaciones ocurrieran en forma reiterada en los primeros veinte años de funcionamiento de esta central hidroeléctrica».
Los sedimentos
En el año 2002 llovieron más de dos mil milímetros. Al culminar dicho episodio, bastó que transcurrieran escasos meses, para que el río Uruguay ya experimentara pronunciada bajante, señala Palacios en su informe.
Se indica que durante el transcurso de la 5ª Reunión de Desarrollo Regional y Ambiental de Salto Grande, realizada en noviembre de 1978, varios expertos señalaban la corta vida útil que tendría la central hidroeléctrica. Uno de ellos vaticinaba cuarenta años.
Esto se basa en el importante volumen de sedimentos que el río estaba trayendo fundamentalmente desde Alto Uruguay. «Al ingresar al lago, ante la pérdida de velocidad que experimenta la corriente de agua, gran parte de ellos se precipitarían al fondo, iniciando un proceso de relleno del embalse que con el correr del tiempo le quitaría volumen, reduciendo la disponibilidad de agua para la producción de energía», indica el diario Cambio. Y acota que las cifras dadas a conocer de los arrastres de ciertos ríos brasileños tributarios del Uruguay son estremecedoras. En ciertos casos, son más de dos kilogramos de tierra por metro cúbico de agua.
En el artículo se indica que los sedimentos están compuestos de materiales sólidos muy finos, como la arcilla y otros más gruesos como la arena, gravillas y cantos. Al ingresar al lago, los más finos, se mantienen en suspensión por lo cual pasan por la represa aguas abajo, yendo a decantar en el curso inferior. Muestra de ello, es el sedimento que queda en la explanada del puerto después de cada crecida. Pero las partículas más gruesas deberán quedar en el lago y su volumen no debe ser escaso.
El artículo finaliza indicando que se desconoce cuál ha sido el ritmo de deposición, «pero no albergamos dudas respecto a que este proceso existe. Tampoco sabemos si el mismo está incidiendo en la disponibilidad de agua para generación, pero no nos extrañaría que así fuera.
En este caso, ya debiéramos ir pensando en cuáles son las alternativas de que disponemos en materia energética para un futuro no lejano». *
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