Uruguay es uno de los países con menor rigidez laboral en América Latina
Una investigación del Banco Mundial tira por la borda una serie de mitos que se han esgrimido por las dos últimas administraciones coloradas y por ese grupo de técnicos que han acompañado la filosofía de turno. En efecto, el estudio que se realizó conjuntamente entre el BM y su brazo financiero, la Corporación Financiera Internacional, CFI, buscó aclarar cuál es el clima de negocios en 145 países.
El informe «Haciendo negocios en 2005: eliminando obstáculos para el crecimiento», se considera como mejoras para promover el clima de negocios a la simplificación de los trámites para radicar una empresa, que la Justicia haga cumplir los contratos y una mayor flexibilidad de la regulación laboral. Este último punto está compuesto del análisis de la mayor o menor rigidez de la legislación laboral y de los costos para tomar y despedir a un empleado.
Se calificó entre 0% y 100% y el promedio, en materia de rigidez laboral o de la legislación laboral, para América Latina fue de 44%.
Uruguay fue clasificado con 31%, solamente superado por Haití, con 24% y Chile, 19%. En el Mercosur la rigidez de Argentina es 51%, la de Paraguay 59% y la de Brasil 72%.
En lo referido al costo que se debe asumir para despedir empleados, los empresarios uruguayos e inversores que vienen al país tampoco tienen mucho de qué quejarse ya que el promedio para América Latina resultó de 70,8% pero para nuestro país fue de 34% y solamente nos supera Haití con 26%. En el Mercosur, Argentina tiene un costo de 94%, Paraguay 99% y Brasil 165%.
En este ítem lo que midió el Banco Mundial fue la cantidad de semanas que debe pagar un empleador si despide a un trabajador.
El informe constató que durante 2003 los países más ricos llevaron a cabo tres veces más reformas para las inversiones que los países pobres ya que se entiende que la «rigidez laboral enfría el clima para invertir».
De todas maneras queda demostrado que este elemento no es el único ni el fundamental para incentivar las inversiones.
La prueba de ello es el propio Uruguay que en 10 años ha desmantelado todas las protecciones de los trabajadores que caracterizaron durante tantas décadas al «Uruguay batllista» y sin embargo las inversiones no llegaron. Es más, países como Brasil y Argentina que protegen mucho más que Uruguay a sus trabajadores, como lo constató el Banco Mundial, han recibido a lo largo de 2003 mucho más inversiones que Uruguay.*
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