Alfie dijo que candidatos no dan señales claras para atraer inversiones al país
Alfie y De Brun viajaron ayer a Buenos Aires para participar de una conferencia organizada por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (neoliberal), la cual tenía como título: «Ingeniería de salida de la crisis de Uruguay».
En declaraciones a la agencia de noticias AFP, Alfie se quejó que la mayoría de los candidatos para las presidenciales del 31 de octubre no emiten «señales claras» para atraer inversiones.
Dijo que «en general las señales no son muy claras» y criticó sobre todo al Frente Amplio, cuyo candidato Tabaré Vázquez lidera las encuestas, y en menor medida al Partido Nacional, aunque excluyó de sus reclamos al Partido Colorado.
«El Frente Amplio no ha emitido señales claras. Quiso dar una señal diciendo quién va a ser su ministro de Economía (Danilo Astori), una persona respetada y un técnico con mucho sentido común, pero en ese partido hay sectores que emiten señales muy contradictorias y la gente dice: ‘bueno, vamos a ver cómo se posicionan las fuerzas dentro del partido para conocer el final'», dijo.
Sobre el Partido Nacional (centroderecha), que tiene como postulante al senador Jorge Larrañaga y está segundo en los sondeos, opinó: «A mi gusto debería ser más enfático en algunas cosas».
No obstante, expresó su esperanza de que Larrañaga emitirá señales favorables a los inversores porque es un partido «con historia institucional».
Alfie manifestó que la clave de la recuperación fue el preservar los derechos de propiedad «en la medida de las posibilidades» , respetar el ordenamiento jurídico y mantener al Banco Central independiente en materia de decisiones monetarias.
Crecimiento de 9,7%
Al referirse a temas netamente económicos, Alfie calificó de «bastante alentador» el panorama económico uruguayo y consideró que «se han sentado condiciones de largo plazo para que vengan inversiones y despegar definitivamente».
Estimó que Uruguay crecerá este año «al 7% como base», pero estimó que un aumento del 9,7% sería «bien posible», mientras que calculó que en 2005 el Producto Interno Bruto subirá al menos 4,5%.
E Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), la entidad organizadora, dijo que el caso uruguayo se trató de «la mayor recuperación económica de los últimos tiempos a nivel mundial».
Al hablar en el seminario, el ministro trazó un panorama optimista de la economía uruguaya al señalar que «la industria creció 30% en el primer semestre, mientras que el empleo creció 6% en los primeros siete meses del año».
Ante un grupo de empresarios y economistas, el jerarca relató que la crisis de 2002 fue la peor que enfrentó Uruguay en su historia. «Vivimos momentos dramáticos y enfrentamos problemas muy serios, pero el país tuvo tiempos de resolución récord en una gran cantidad de temas» y se registraba «una situación bancaria que parecía terminal».
Dijo que las causas de la gran crisis iban desde la caída de Rusia en 1998, hasta al devaluación en Brasil, en 1999, aunque acotó que lo peor había sido «el derrumbe» argentino de 2001.
En 2002 dos bancos con vinculaciones en Argentina (Montevideo y Comercial) «hicieron fraude» lo que afectó la confianza de los depositantes.
El ministro indicó que la corrida bancaria se llevó el 50% de los depósitos y en ese momento se comprendió que «las asistencias en cuentagotas de los organismos internacionales» no serviría para frenar tal corrida.
Esto llevó a que se concretara uno de los préstamos más importantes de la historia para Uruguay (U$S 1.500 millones) como forma de reabrir los bancos. Pero el ministro advirtió que aún, dos años tras esos episodios, «la recuperación no ha terminado y todavía queda un largo camino por seguir».
Recuperaron el dinero
Por su parte el presidente del Banco Central, Julio De Brun, dijo que en el año 2002, «con la ayuda» de la autoridad monetaria se puedo frenar la corrida bancaria, con una reestructura que consistió en la apertura de la parte sana del sistema financiero». Si bien admitió que algunos depósitos fueron reprogramados, dijo que los depositantes pudieron recuperar el 100% del valor nominal de su dinero.
En cuanto a la política monetaria expresó que al cambiarse de un régimen de bandas cambiarias a un ancla basada en el régimen de metas de la base monetaria, se logró la estabilización del tipo de cambio. Para De Brun, una de las lecciones de esta crisis «es que la confianza del público en los bancos no debe estar basada en una especie de seguro implícito del Estado sino en la solidez de las propias instituciones». *
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