Salto consternado: La Caballada no se vende
La firma de origen israelí, la cual había acordado con el BROU las bases para la reapertura de la planta La Caballada, finalmente dio un paso al costado en las negociaciones y anunció que no concretará la operación. El consorcio debía depositar mañana una primera partida de dinero, pero a pocas horas del vencimiento del plazo se conoció la noticia sobre la cancelación del negocio. Pablo García Pintos, director del BROU, consideró este anuncio como «lamentable» y señaló que «pese al importante esfuerzo que hizo el banco y la Intendencia de Salto, que exoneró una deuda de medio millón de dólares por Contribución Inmobiliaria, el negocio no se concretó. Esto es lamentable, había mucha expectativa en torno a este tema». El jerarca dijo que se allanó el camino lo más que se pudo para facilitar al máximo la operación y se destrabaron los problemas más importantes para hacer el negocio, pero «aun así no se logró el objetivo. Parecería que a la planta frigorífica no la quieren ni de regalo». Según las manifestaciones del presidente del BROU, los inversores argumentaron que poner a punto la planta frigorífica y hacer una actualización tecnológica representaba una erogación muy importante de dinero y que esto tornaba inviable la reapertura por la escasa rentabilidad.
¿Intención o compromiso?
El costo total de la operación ascendía a 1,8 millones de dólares, debiendo abonarse 600 mil dólares al momento de concretarse la negociación y el resto en «cómodas» cuotas. En las últimas horas se generaron dudas en torno a si había o no un acuerdo formal entre las partes, para determinar posibles incumplimientos. Cuando se informó sobre la compra del frigorífico, autoridades del BROU y algunos políticos aseguraron que había un compromiso firmado, pero ayer trascendió que sólo había una intención de compra por parte de la empresa israelí. Si esto último se confirmara, no cabría ninguna acción en contra de la empresa extranjera, porque sólo habría sido un potencial comprador. En carta enviada por la empresa al Directorio del Banco de la República finaliza con un agradecimiento a la institución bancaria por haber facilitado la negociación, la que finalmente no se concretó por falta de rentabilidad, según evaluaron los inversores.
«Se le mintió a la gente»
El maestro Ramón Fonticiella, diputado del Encuentro Progresista, expresó su malestar por lo ocurrido, añadiendo que «recién creí lo que había pasado, me llamó el representante de la empresa inversora y me confirmó que desistían del negocio».
El legislador explicó que estuvo en permanente contacto con una jerarquía administrativa del Banco de la República, la que lo mantuvo informado sobre la negociación. El diputado por Salto asegura que desde hace varios meses conoce que nunca hubo un boleto de reserva firmado por la empresa, pero que no lo reveló para no entorpecer la negociación.
«Es un final sumamente doloroso, acrecentado porque, desde algunas tiendas políticas, concretamente desde el gobierno municipal, se alimentó una esperanza en base a informaciones erróneas. No atribuyo que hayan sido mal intencionadas, pero no se basaban en la realidad. Un miembro de un gobierno jamás puede anunciar algo si no está seguro. Aquí en Salto se anunció que había un boleto de reserva firmado por la empresa ante el BROU».
El dirigente concluyó en que reclamará desde su banca parlamentaria un pedido de informes al Ministerio de Economía y Finanzas, para que sea derivado al BROU, con el fin de saber si hubo o no un documento firmado por la empresa israelí. Además, sugirió que los ediles de la Junta Departamental de Salto exijan a la Intendencia que «explique por qué razón no se aclaró que no había ningún documento firmado».
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