Según el Instituto Cuesta Duarte, del PIT-CNT, la baja del salario real estará entre 2,5% y 5,5%

Ahorro del gobierno al no aumentar los sueldos a funcionarios será de U$S 80 millones

A esta conclusión se llega tras la confirmación de que durante el año 2000 no habrá incremento salarial para los funcionarios públicos, lo que está reafirmado en el reciente acuerdo con el FMI, que posibilitó un préstamo en calidad de «stand-by» (para usar cuando sea necesario).

Para el PIT-CNT lo que se está impulsando es un nuevo ajuste fiscal «pero ahora en lugar de efectuarlo por aumento de impuestos que reducen el salario real indirectamente, se realiza directamente con reducción de salarios y empleos».

En el referido estudio se destaca que por varias razones el camino propuesto para reducir el gasto público parece no ser el adecuado.

Para emitir tal opinión se explica que se dará una baja de la inversión pública, «lo cual es un camino inadecuado por el fuerte efecto que tendrá sobre los niveles de empleo y su efecto multiplicador sobre el resto de la actividad económica. Y esto se hace más grave aún por darse en un momento recesivo en el cual no es seguro que haya aumento de la inversión privada. Más aún, los anuncios de que a partir del año 2001 habrá cambios en la política cambiaria, agregan incertidumbres a la decisiones de inversión privada. Todo ello pone incluso en cuestión la meta de crecimiento de 2,5% del PBI».

A esto se agrega que «se baja el gasto de funcionamiento en 8% en una medida genérica que no distingue entre gastos (salvo por los aumentos de 1999, lo que puede hacer aún más regresiva la disminución) y que por lo tanto tendrá efectos negativos sobre el funcionamiento de servicios clave, como hospitales públicos, por ejemplo».

Con respecto a los salarios públicos «el anuncio es muy grave», dice el documento. En el análisis se explica que «se anuncia una caída del salario real del sector público de entre 2,5%, con las estimaciones oficiales de inflación y de 5,5% con estimaciones más realistas de la meta inflacionaria. Con un salario promedio en la Administración Central de 5 mil pesos, esta medida es claramente discriminatoria. Pero lo más grave es que se recomienda igual tratamiento, es decir caída de salario real, en el sector privado como único camino para generar empleo. Finalmente, la exclusión de los docentes como sectores que recibirán aumento en marzo de 2000 parece igualmente inconveniente. No menos de 80 millones de dólares ahorrará el sector público a costa de sus trabajadores en el año 2000″.

La filosofía liberal

Para el Instituto Cuesta Duarte, en lo que resta del año y en años sucesivos, se reafirmará la filosofía liberal «en toda su dimensión» por parte del gobierno del presidente Batlle.

Esto está sustentado por una serie de anuncios y otras conclusiones. En primer lugar se indican para la referida deducción el concepto de que «la reducción de salarios y las rigideces laborales son los mecanismos idóneos para generar empleo. Es decir se sugiere al sector privado reducir los salarios como forma de generar competitividad, siguiendo el ejemplo del gobierno que promovió una reducción del salario en el sector público».

El instituto de estudios económicos del PIT-CNT anuncia que «no habrá políticas activas de empleo».

Esta aseveración se basa en la teoría de que el empleo se crea con un crecimiento de la economía, por lo que se espera que esto suceda. Pero en el comentario del informe, y en referencia a la aseveración anterior, se indica que «quizás como la práctica del quinquenio 95 a 99 no los avaló en este sentido, recurren ahora a la ayuda de la reducción salarial», para precisamente ganar competitividad y generar, por lo tanto, más empleo.

Dentro de la filosofía liberal, también se incluye «la exclusión de cualquier forma de selectividad productiva». Esto significa que todos los sectores productivos serán tratados con una supuesta igualdad de condiciones, siendo el planteo que de esta manera se generará empleo, se obtendrán divisas u habrá otros factores de beneficio para la sociedad. Esto significa que no habrá políticas sectoriales activas.

Por último se destaca que se plantea la política fiscal como único instrumento en manos del gobierno y «de hecho se renuncia a instrumentos tan usados en todo el mundo como la política comercial o la crediticia, por ejemplo».

Las omisiones

Dentro del estudio sobre la política económica, se indican omisiones desde el gobierno para una reactivación plena que signifique una mayor cantidad de empleo.

Por ejemplo, se señala que «no hay ninguna medida en materia de reactivación de empleo y algunas de ellas pueden ser contraproducentes en esa materia, como ser la reducción de la inversión pública.

Sólo se recomienda bajar salarios para generar empleo». A esto se agrega la falta de anuncios en materia de negociación colectiva y, «por el contrario, el gobierno saliente deja dos decretos que cuestionan derechos laborales, una propuesta de reducción de las políticas de capacitación laboral y una recomendación básica: cautela en la negociación salarial, que en buen romance significa bajen salarios».

Tampoco hay «ninguna medida en materia de reducción de tasas de interés que es hoy sí seriamente uno de los obstáculos centrales de la competitividad y un costo insoportable para la actividad productiva y la inversión».

Asimismo, se indica la falta de medidas «que tiendan a dinamizar el mercado interno y, por el contrario, algunas medidas pueden contraerlo generando mayores dificultades a las pequeñas y medianas empresas».

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