Lo inició Végh Villegas en la dictadura y los últimos 4 gobiernos demócratas lo profundizaron al máximo

El modelo económico y social de blancos y colorados fue la causa de la crisis actual

Es por ello que tomaremos los principales problemas que tiene el Uruguay de hoy sobre los cuales ya nos hemos explayado aquí en extensión y los vincularemos con las bases conceptuales y prácticas del modelo económico y social vigente.

 

1) Los principales problemas

No hay duda de que los problemas centrales del Uruguay de hoy los podemos agrupar en empobrecimiento del país, reducción de empleo, precariedad del empleo, bajos salarios y alto endeudamiento, tanto privado como público.

Como resultado de lo anterior tenemos un país con un millón de pobres, un millón de personas con problemas de empleo, un salario real que es levemente superior al de la salida de la dictadura y una deuda pública que equivale a un año de producción del país.

 

2) Las bases del modelo vigente

Las bases sobre las que se ha desarrollado este modelo neoconservador que hemos llamado LACE (Liberal, Aperturista, Concentrador y Excluyente) podemos agruparlas en tres.

En primer lugar la apertura irrestricta de la economía, es decir dejar entrar libremente todos los productos importados y que los que se producen en el país compitan con ellos y si no que cierren. Se nos decía que ello iba a permitir consumir más barato, pero nada se hablaba de su efecto sobre la producción nacional, ni por el contrario se hizo nada para apoyar a nuestras empresas nacionales para que pudieran competir.

Al mismo tiempo el manejo del tipo de cambio provocó el conocido «atraso cambiario» que hizo aun más barata la importación y al mismo tiempo dificultó la exportación.

«El mercado debía decidir y que los mejores quedaran» era el lema del modelo LACE.

En segundo lugar el retiro del Estado de las actividades económicas y de la regulación sobre la actividad privada. «Sin el Estado que interfiriera, el mercado iba a resolver de la mejor manera la asignación de recursos y trabajadores y empresarios iban a llegar a los mejores acuerdos en materia de salarios y condiciones de trabajo. Por otra parte con los servicios públicos en manos privadas, iba a haber más competencia, iban a bajar las tarifas y todo ello.

En tercer lugar la plaza financiera que, con libertad total de ingreso de capitales, iba a permitir que el país captara plata del exterior y con ello los bancos iban a tener fondos para dar crédito a la actividad productiva.

Es decir, apertura total,desregulacion pública y plaza financiera eran las bases del modelo LACE que nos traería prosperidad eterna.

 

3) Modelo económico y pobreza, una relación total

Veamos ahora cómo se articula cada una de estas señas de identidad del modelo LACE, con el empobrecimiento de la sociedad uruguaya y de la mayoría de su gente.

 

a) El efecto de la apertura y el atraso cambiario

En primer lugar la apertura total sumada al atraso cambiario hizo más barato importar productos, pero al mismo tiempo y agravado por la inexistencia de políticas económicas de protección y fortalecimiento a nuestras empresas, provocó un cierre progresivo de las empresas que producían esos bienes en el país, se redujo por lo tanto la riqueza nacional, aumentó al mismo tiempo el desempleo por las empresas cerradas y en aquellas que quedaron compitiendo (a falta de apoyos para mejorar su productividad) las llevó a bajar los salarios para competir con los productos importados.

Pero al mismo tiempo en ciertos bienes y servicios que no podían sustituirse por importados, por ejemplo salud y construcción, tuvo igualmente efectos perversos.

En el caso de la salud provocó un alud de importación de tecnología (tomógrafos, etc.) muy por encima de lo necesario y generó un uso irracional de estas técnicas encareciendo sin necesidad la prestación del servicio de salud.

En el caso de la construcción aumentó mucho la compra de insumos importados, redujo la demanda local y bajó el efecto multiplicador sobre el empleo tradicional en la construcción.

 

b) El efecto de la desregulación

Aquí analizaremos solamente el efecto de la desregulación, ya que el efecto de la privatización de servicios públicos por suerte no necesitamos analizarlo porque la ley de privatizaciones que el modelo LACE aprobó e impulsó, fue derogada por la resistencia popular (igual podemos ojear lo que pasó en Argentina).

Desde el punto de vista de la desregulación analicemos sólo (pues el espacio no nos permitiría abundar en otras) la desregulación laboral, expresada en la no convocatoria a Consejo de Salarios, en la habilitación de tercerizaciones, contratos de mano de obra temporario, unipersonales, etc.

El resultado fue que las empresas no tuvieron marcos normativos para fijar salarios ni condiciones de trabajo, no tuvieron ajustes obligatorios mínimos y ello determinó que en los años 90 mientras la economía creció casi 35%, el salario real lo hizo sólo en 5%, que los sectores de menor fuerza sindical y ahora no protegidos por la legislación perdieron mucho salario y que el trabajo «en negro» se duplicara.

Las diferencias de salarios y condiciones de trabajo entre quienes conservaron la negociación (porque sus sindicatos lo lograron) son un claro indicador del efecto precarizador de la desregulación laboral.

 

c) El efecto de la plaza financiera

En los años 90 de vigencia del modelo LACE, mucho dinero ingresó al país, a través del sistema bancario. Sin embargo su aporte al crédito productivo fue muy bajo. En momentos en que el sistema financiero tenía un orden de 15 mil millones de dólares, la inversión no llegaba a 3 mil millones, por ende una gran parte del dinero ingresado no se destinaba a la producción. Y como había necesidad de prestarlo para rentabilizar a los bancos, se difundió el crédito al consumo que además permitía compras los productos que traían los importadores. Por ende apertura, atraso cambiario e ingreso de capitales se complementaban y articulaban en este modelo liberalizador.

Entonces queda claro que plaza financiera y endeudamiento de los hogares están ligados. Al mismo tiempo como para prestar a inversiones se necesitaban ahorros de largo plazo y la plaza financiera atraía capitales de cortísimo plazo (de 7 a 30 días) a las empresas se les prestaba para capital de giro con tasas altas y ello aumentaba el endeudamiento empresarial.

Finalmente la deuda pública fue el resultado de altos déficit fiscales que servían para financiar el clientelismo político y el salvataje de los bancos que hubo que hacer cuando los capitales de corto plazo entendieron que el país ya no les servía y como estaban a plazos cortos se levantaron y rápidamente se fueron.

En síntesis la libre importación acompañada del atraso cambiario destruyó producción nacional, aumentando el desempleo y «obligando» a bajar salarios para competir, la desregulación habilitó aún más a contener salarios y empeorar las condiciones de trabajo y el acceso a la seguridad social y la plaza financiera generó un estímulo al endeudamiento privado y cuando cayó provocó una espiral de endeudamiento público para salvar banqueros y grandes depositantes especialmente extranjeros.

Por todo ello no hay duda que no fue la devaluación del real, ni la crisis argentina (que tan solo fueron gotas que derramaron el vaso) las causas de nuestras penurias actuales, lo fue sin lugar a dudas el modelo social y económico que blancos y colorados desarrollaron, profundizando un modelo aperturista, liberalizador y financiero que había iniciado Végh Villegas en la dictadura y que los últimos 4 gobiernos profundizaron al máximo. *

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