El Mercosur debe tener un funcionamiento productivo de sus instituciones
Organizado por la Comisión Sectorial para el Mercosur (Comisec) se desarrolló el seminario «Los retos competitivos de Uruguay en el Mercosur y su inserción en el mundo», que fue cerrado por Ramón Torrent, director del Observatorio de la Globalización, en la Universidad de Barcelona, Sergio Abreu y Ricardo Zerbino, coordinadores de dos de los tres grupos de trabajo del proyecto.
El profesor Ramón Torrente comenzó advirtiendo que la integración europea no es la panacea que todos creen; es más, vaticinó que puede complicarse en los próximos tiempos como consecuecia de la entrada masiva de nuevos integrantes pero precisó que Uruguay tiene sólo dos caminos a transitar, uno a través del Mercosur y otro en interacción con el mundo, pero en todos los casos en procesos de apertura comercial. A su juicio, el ALCA «está paralizado» y con la UE, Uruguay «sólo puede recorrer el camino dentro del Mercosur».
Impregnado de mucho pragmatismo el investigador catalán llamó a hacer esfuerzos para «salir de la retórica en materia de integración» y se autoproclamó «más uruguayo de lo que ustedes piensan».
Torrente advirtió que «la globalización es transporte multimodal, es decir, aumento del comercio mundial y por ello Montevideo, como puerto, tiene un papel importante» que debe ser complementado con una buena infraestructura en materia de comunicaciones hacia todo el Mercosur. Comparó a Uruguay con Bélgica y Holanda a los que definió como dos grandes puertos con una desarrollada red de comunicaciones multimodal (insistió con el transporte ferroviario). Sostuvo que en el proyecto de país en el que los uruguayos nos definamos debe jugar un rol importante la infraestructura de transporte complementada por una buena plataforma de servicios que, a su vez, exigirá la captación de inversiones extranjeras para poder desarrollarla a pleno, remarcó la importancia del capítulo inversiones y servicios.
Torrent no tuvo empacho en criticar los problemas que él ve en el actual Mercosur y comenzó destacando las contradicciones que existen en la legislación y reglamentaciones. Para ejemplificar admitió no entender que para una región que es productora de commodities agrícolas es incomprensible que existan legislaciones diferentes en la exigencia de estándares fitosanitarios, lo cual complica enormemente la integración y el comercio regional y extra regional. Pero tal vez lo más grave sea la existencia en el Mercosur de»tres órganos con competencia en decisiones jurídicas, algo que no tiene lógica, debe existir sólo uno».
Advirtió también que «los ministros del Mercosur trabajan demasiado poco»; informó que en la UE realizan 80 reuniones en el año, mientras que acá son «de vez en cuando», lo que le llevó a concluir que «un consejo ministerial que trabaja tan poco no puede ser demasiado serio».
Finalmente aconsejó plantear un sistema institucional que sea liviano, eficaz, ejecutivo y despolitizado que «permita al Mercosur funcionar mejor», manifestando de esta manera su disconformidad con la actual conformación. *
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