Europa no renuncia a hacer valer su posición dominante y aunque con buenos modales exige y presiona

Los negociadores de la UE se muestran "duros" en momentos en que "las papas queman"

Lo real es que luego de la reunión del pasado viernes en Bruselas entre los 25 países de la UE, las posturas europeos parecen más duras.

La idea que primó en ese encuentro fue que la UE no debe ceder más terreno en el campo de la apertura de su mercado agrícola ante el Mercosur, si éste no hace mayores concesiones en materia de inversiones, servicios, bienes industriales y compras gubernamentales. Francia llevó adelante una postura firme exigiendo que el Mercosur mejorara la oferta, concitando apoyos, entre otros, de Grecia.

La postura de los europeos no parece condecirse con la realidad, ellos creen que han dado mucho cuando en realidad la oferta es muy tibia. Opinión que comparten los negociadores del Mercosur aunque no lo digan públicamente. Valga como ejemplo que días atrás el director comercial de la UE, Karl Falkenberg, reclamó al Mercosur «una mayor generosidad porque nosotros ya abrimos nuestros sectores más críticos».

Los sorprendidos representantes sudamericanos no pudieron contener la risa frente al europeo cuando éste alegó que con «la generosidad europea» ahora las empresas del Mercosur podrían competir «en igualdad de condiciones» con las europeas en las licitaciones de obras públicas en el viejo continente.

A veces se pierde el sentido de la ubicación.

En realidad, la oferta europea es mínima, a tal punto, que si analizamos al sector lácteo, el acceso ofrecido por la UE representa tan sólo un 0,33% de su propio mercado. Pero además, se abriría únicamente a criterio y beneficio exclusivo del importador europeo.

De aceptarse esta propuesta, en 10 años quedaría el mercado nuestro abierto con 0% de arancel para los enormemente subsidiados productos agrícolas europeos mientras que el 99,66% del mercado europeo de los lácteos permanecería cerrado para siempre a la competencia de las exportaciones de la región.

Pero no queda solamente ahí lo desigual y asimétrico que quieren imponer los europeos ya que ponen como condición la protección a nominaciones geográficas, lo cual quiere decir que reivindican el apropiarse de nombres como Parmesano, Cuartirolo, etc, lo cual contradice lo resuelto en la OMC.

Asimismo exigen la remoción de instrumentos de defensa comercial del Mercosur, en buen romance, que deberíamos abandonar la práctica de legítima defensa contra conductas comerciales indebidas. Vale la pena recordar que la UE paga 60 dólares mensuales por vaca en razón de subsidio, cantidad que ya quisieran recibir los desocupados de nuestro país. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje