Dos calificadoras rebajan recomendación para la compra de títulos de deuda brasileña
ABN Amro dijo que sugiere un «neutro (‘neutral’ en inglés) para la deuda pública de Brasil». Su recomendación anterior era un «aconsejable» (‘overweight’).
IDEAglobal, por su parte, rebajó su recomendación para inversión en títulos de deuda externa brasileña de «marketwight» (nivel de mercado) a «underweight» (inferior al valor de mercado).
Horas antes el presidente del Banco Central brasileño, Henrique Meirelles, defendía la política de rigor fiscal, cuestionada en Brasil y sometida a las embestidas de los inversores en un marco exterior de inestabilidad, en tanto que el gobierno concedía un salario mínimo apenas por encima de la inflación.
«Brasil mira al mundo en este momento de inestabilidad con mayor tranquilidad», dijo Meirelles en la Comisión Presupuestaria del Congreso, ante la cual ratificó la proyección de un crecimiento económico de 3,50% y la meta de un superávit primario de 4,25% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2004.
Las medidas adoptadas por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva desde su llegada al poder en enero de 2002 «valieron la pena, porque estamos manteniendo la previsión de crecimiento para este año y Brasil está en mejores condiciones para seguir creciendo», subrayó.
Política de ajuste
El compromiso de las autoridades con la política de ajustes se vio respaldado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que después de un mes de vacilaciones concedió un aumento del salario mínimo que los sindicalistas calificaron de «lastimero», elevándolo de 240 a 260 reales (81,91 a 88,73 dólares).
La cuestión dividía al gobierno, ya que algunos ministros preconizaban un aumento del salario mínimo a 270 reales.
Los inversores recibieron con beneplácito la moderación del aumento, pero así y todo el Indice Bovespa de la Bolsa de Valores de Sao Paulo cayó 2,97%.
El real registró una depreciación de 0,58% respecto al cierre del miércoles, a 2,967 unidades por dólar.
Los mercados brasileños entraron el miércoles en una zona de turbulencias, arrastrados por la desconfianza de los inversores ante los países emergentes a causa de la posible alza de las tasas de interés en Estados Unidos, de la guerra en Irak y de la posible desaceleración de la economía china.
El índice Bovespa de la bolsa de Sao Paulo cerró el miércoles en baja de 3,95%, en tanto que el real se devaluaba 1,09% frente al dólar y el riesgo país subía 5,87%, a 667 puntos básicos.
Los inversores ya venían manifestando cierto recelo hacia Brasil, después de la luna de miel vivida con Lula tras su llegada al poder en 2003.
A mediados de este mes, el banco norteamericano JP Morgan rebajó su recomendación de compra de títulos de la deuda pública brasileña, alegando la necesidad de «cautela» ante «las perspectivas ambiguas sobre crecimiento y actuación fiscal y al ambiente externo menos favorable» para el país sudamericano. *
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