Casi descartado que acuerdo por plantas de supergás se logre antes del viernes
Ancap les señaló a los empresarios que antes del próximo viernes deben de aceptar un acuerdo por el cual la empresa estatal participará como socio tanto en Acodike como en Riogas.
Dentro de cada empresa se crearán dos divisiones: envasado y distribución. Ancap será el socio mayoritario en la parte de envasado y el minoritario en distribución, no descartándose que de esta manera se quede con el 50% de cada una de las empresas.
Esta posibilidad es resistida por los empresarios privados pero es al única solución visible por el momento, para evitar que les den el desalojo.
La otra posibilidad (descartada) es entregar las plantas. Estas son propiedad de Ancap y están construidas sobre terrenos de la empresa petrolera. Las inversiones que se han realizado por los privados fueron pagadas en parte por Ancap, quien por concepto de inversiones mantiene aún una deuda de unos U$S 3,5 millones.
Crisis en Semana Santa
A fines de mayo finaliza el contrato de concesión que tiene Riogas y Acodike para la utilización de las plantas de envasado y la distribución. En este marco, el Directorio de Ancap dispuso que antes del 30 de abril se deba llegar a un acuerdo por el cual la empresa estatal participará como socia mayoritaria en el envasado del supergás.
Este fue el tema central de las conversaciones que se mantienen desde comienzos de mes, por lo menos con una de las empresas: Riogas.
Según supo LA REPUBLICA, Acodike recién el pasado lunes se sentó en la mesa de negociación. Las conversaciones se llevan por separado con cada una de las empresas, y en las mismas no participan, por Ancap, sus directores.
La postura que lleva adelante fundamentalmente el presidente de Ancap, Jorge Sanguinetti, no ha caído bien en el ámbito de los empresarios del supergás.
Para entender estos hechos nos debemos remitir a una serie de sucesos que ocurrieron previo a Semana Santa o de Turismo.
El viernes 2 de abril, antes de que comenzara esta semana tan particular, Ancap comunicó a las empresas que les bajaba en un 4% su margen de ganancia y que debían aceptar esta medida bajo la amenaza de cortarles el suministro de supergás y desalojarlos. A esto se le sumaba que antes del 30 de abril debían aceptar un acuerdo por el cual Ancap se convertía en sus socios.
Diversas fuentes confirmaron que por lo menos en uno de los días de Semana de Turismo, el suministro se cortó, sin que se dieran mayores explicaciones. La situación generada causó tensión, ya que una de las empresas involucradas, si se le cortaba el suministro, sólo tenía stock suficiente de garrafas cargadas para dos días.
Paralelamente a esto se supo que Ducsa (distribuidora de combustibles propiedad de Ancap) fue encargada de realizar un proyecto para hacerse cargo de ambas plantas el 30 de abril, en caso de que para esa fecha no se llegue a un acuerdo.
Creando la «súper Ducsa»
Si se concreta el acuerdo, por el cual Ancap (a través de Ducsa) se hace socia de Riogas y Acodike en el envasado, se crean algunas «lagunas» en especial para los funcionarios que trabajan en esta área.
La primera es si los funcionarios que trabajan en la parte de envasado pasan entonces a pertenecer a Ducsa, qué pasa con sus derechos adquiridos y los convenios laborales vigentes.
Por otra parte Ducsa pasaría a elevar de manera considerable sus activos, ya que a la distribución de combustible para las estaciones Ancap se le sumaría todo el envasado del supergás en Uruguay y también su participación en la distribución, en sociedad con Riogas y Acodike.
Esto lleva a que sea una empresa atractiva para vender, se indica a nivel político.
Tanto el Herrerismo liderado por el ex presidente Luis Alberto Lacalle, como algunos sectores del frente Amplio están siguiendo el tema de cerca y su no intervención se debe a que las negociaciones prosiguen y aún no se conoce cuál será el desenlace.
La preocupación central es que Ducsa se pueda convertir en la puerta de ingreso de nuevos funcionarios (a las plantas de envasado) que si bien no serían empleados públicos, pertenecerán a una sociedad anónima de capital estatal. Se debe tener en cuenta que estamos en un año electoral, donde muchas veces fluye el denominado «clientelismo político».
Por otro lado, aquellos que critican el tamaño del Estado, consideran que éste se agranda más, si ahora Ancap también se hace cargo de envasar supergás.
La idea de esta expansión de Ancap a nuevas actividades está impulsada por el presidente de Ancap, Jorge Sanguinetti y un grupo de gerentes de la empresa estatal, quienes desean el crecimiento de la empresa estatal tras el fracaso de su posible asociación con privados.
Si se logra el envasado, con el logo «Ancap» en las garrafas, se libera la distribución, la cual quedará en manos de Acodike y Riogas, pero también ya se advierte la apertura de numerosas miniempresas en el interior del país, las cuales comprarán el gas envasado por Ancap para posteriormente distribuirlo.
De no llegarse a un acuerdo entre Ancap, Riogas y Acodike en teoría Ancap puede emitir el 30 de abril la orden de desalojo de las plantas. Fuentes parlamentarias consultadas ayer por LA REPUBLICA coincidieron en señalar que una medida de este tipo provocará una verdadera «tormenta política». *
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