Uruguay quedó insatisfecho con la oferta agrícola de los europeos
«No quiero ser negativo, pero esta oferta no está en la medida de nuestros deseos. Acá es como en el truco, las cartas no se muestran hasta el final, pero hay que destacar que las cosas se están moviendo, por lo menos estamos negociando y eso es lo importante. No es como lo que pasa con el ALCA, donde las cosas están estancadas. Debemos conseguir algo más», sostuvo Opertti. Europa ofreció este pasado fin de semana en Buenos Aires una apertura en el mercado agrícola que aumentara las exportaciones del Mercosur en 20%, es decir, unos 4 mil millones de dólares.
Opertti entendió que han habido avances en las negociaciones pero también señaló que espera mejores resultados.
«Lo primero para resaltar es que la Unión Europea se está moviendo y está modificando una postura que hasta hace poco tiempo estaba un poco estancada. Lo otro que se destaca es que es una oferta relativa, es algo que nos permite seguir hablando. La Unión le está ofreciendo al mundo unas 100 mil toneladas de carne de aumento. Supongamos que de esa cantidad al Mercosur le tocara la mitad. De esas 50 mil toneladas, para repartir entre los productores de carne de la región, o sea los cuatro, la pregunta es cuánto nos puede tocar. Yo creo que no más de 10 mil toneladas», señaló el ministro Opertti.
Si bien existe cierto retaceo a detallar el contenido de la oferta agrícola europea, ha trascendido que abarcaría también otros rubros como cereales, lechería y quesería pero todo a través de cupos, que es lo que debe negociarse.
El Mercosur le está ofreciendo a Europa espacio para inversiones en el sector industrial, pero desde el viejo continente se exige además la posibilidad de que se incluya en la negociación lo que los Estados compran. «Para ellos es un tema importante y se está negociando. Para algunos de los socios del Mercosur esta es una herramienta para favorecer la industria nacional y desarrollar un perfil industrial» explicó. En esa categoría entran fundamentalmente Brasil y Argentina que aún no han llegado a estadios de desarrollo de competitividad que les permitan competir con holgura frente a las poderosas empresas europeas por ello es que se retacea necesariamente el acceso al mercado de las compras gubernamentales. Otra es la situación de Uruguay que parece no tener demasiado interés en generar una industria nacional, por ello la filosofía actual es «nosotros tenemos un Estado comprador, creemos que esto es parte del negocio. Si ellos nos permiten llegar con nuestros productos, nosotros le podemos garantizar que podrán participar de las licitaciones en condiciones claras y similares a las de un proveedor nacional. Esta claro que nosotros no tenemos la importancia ni el porte de Brasil», indicó Opertti. *
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