Salto Grande: contienen el agua para que no falte en ciudades

Salto Grande no se recupera y ya se ubica en una cota de 30 metros, o sea apenas cinco metros por encima de lo mínimo exigido para que pueda trabajar. La Comisión Técnica Mixta (que administra la represa) decidió mantener la represa en la cota de 30 metros, a fin de asegurar el abastecimiento de agua de las ciudades que se encuentran aguas abajo de la represa, como Concordia y Salto (Uruguay). Si abrieran más las compuertas para generar más energía podría haber escasez de agua en dichas ciudades.

Lo normal para esta represa son 35 metros de cota, por lo cual tendrían que llover unos 100 milímetros para que se llegue a tal nivel.

En la actualidad de las 14 turbinas está trabajando una sola, y uno de los principales problemas que deberá enfrentar la Comisión Técnico Mixta de la represa (la cual es propiedad de Uruguay y Argentina) es la caída en sus ingresos por la venta de energía.

Si bien puede llegar a producir como máximo únicamente el 7% de lo que consume Argentina, con esa cantidad se podría dar energía a todo el Uruguay.

De ahí que la falta de actividad en Salto Grande preocupe más a nuestro país, que a Argentina, la cual tiene como su principal foco de preocupación el precio del gas natural para alimentar las centrales a ese combustible.

 

La ciudad perdida

La bajante del Río Uruguay es de tal magnitud, que uno de los pueblos arrasados cuando se construyó la represa, reapareció y ahora es recorrido por sus antiguos ocupantes.

Según señaló ayer el diario «Clarín» de Argentina, se trata de la vieja ciudad de Federación, la cual quedó al descubierto casi en un 90%.

Hace 25 años aquella ciudad fue reemplazada por una nueva y quedó sumergida en las aguas de la represa hidroeléctrica.

la crónica señala que «como restos de una moderna Atlántida, los cimientos de la vieja ciudad de Federación duermen bajo las aguas del lago de Salto Grande, derivación del río Uruguay. Junto a ella, la nueva Federación, que acaba de cumplir 25 años, se levanta luminosa y productiva.

«Juan Oscar Basualdo es empleado municipal. Clarín lo encuentra parado en lo que, dice, fue la plaza principal, llena de azaleas, frente a la iglesia. «Yo vivía a 4 cuadras de aquí», cuenta. Y nos indica dónde estaba la jefatura de Policía, la Prefectura, los muelles…» indica la crónica. *

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