El gobierno se quedó sin respuestas, sin propuestas alternativas

Acá estamos… esperando la lluvia

Las últimas novedades en el controvertido tema energético son que Argentina volverá a exportar energía a Uruguay (por menos la mitad de lo que enviaba hasta hace poco tiempo) y que el supergás se incrementó de precio para las distribuidoras (no para el público).

Sobre esto último, hace unos días el ingeniero Pedro Antman, consultor internacional del sector eléctrico, había señalado que se debía fomentar el uso del supergás, rebajando su precio para de esta manera evitar que la gente consumiera electricidad para calefaccionarse.

Ancap decidió recortar el margen de ganancia de las empresas en una cifra superior al 4% y las empresas entienden esto como una suba de precios ya que les sale más caro. Según fuentes consultadas por LA REPUBLICA si Ancap no baja en igual porcentaje el precio del supergás al público, la empresa estatal está incrementando sus ganancias. Algunos especulan con que Ancap podría haber efectuado este movimiento para evitar que el supergás se incremente con la próxima suba de combustibles, o en una medida menos esperada, que baje en junio el precio de este combustible.

Por otra parte desde el litoral se señala que se esperan lluvias frecuentes, pero de poco volumen, para la segunda quincena de abril.

Los técnicos de Salto Grande reconocen que se requiere un diluvio para recuperar la plenitud de la capacidad generadora de la represa. Las estimaciones son de que se necesitan 400 milímetros de lluvia.

Desde Argentina ayer se informó que se retomarán las exportaciones de energía eléctrica, las mismas que llegaron a más de 300 megavatios y se interrumpieron al tener problemas técnicos y de suministro de gas la central de donde partían (Central Térmica Guemes).

Ahora la central consiguió gas natural para operar y trabajar a su máxima capacidad, por lo cual enviará a Uruguay 129 megavatios.

Si a esto se suma las compras realizadas a Brasil la situación mejora notablemente aunque Salto Grande no se recupere del todo.

La prioridad sigue siendo apagar las centrales térmicas de UTE que gastan por día U$S 500 mil. Lo curioso, aunque no deja de ser coherente con toda la actuación de la administración Batlle, es que no se tome ningún tipo de medida que apunte a reducir el consumo energético por parte de la población, el comercio establecido, oficinas públicas y hasta la producción. Continúa predominando la política de hechos consumados, de saber que vienen, esperarlos y una vez concretados, asumirlos como una realidad. Así pasó con la aftosa, con el vaciamiento de los bancos por parte de los banqueros y luego la corrida bancaria, por lo que no parece que se puedan esperar políticas activas que ayuden a mejorar la crítica situación energética que probablemente se paliará aumentando las tarifas. *

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