Lecturas críticas y advertencias claras
El lunes pasado, luego de veintisiete meses, Ftich Ratings, la inglesa de las tres hermanas que se dividen el mercado internacional de la calificación de riesgo, comenzó a creer en que Uruguay puede volver a reconquistar aquel divino investment grade que la propia Fitch comenzara a quitarle en febrero de 2002. Paralelamente un amplio abanico de opiniones académicas impulsa al gobierno a revisar al alza sus estimaciones de crecimiento con el consecuente cambio de programación económica y, en particular, del gasto y la inversión.
En otros ámbitos de opinión, la crítica del crecimiento es abordada con la cautela de quién reconoce estar pisando un piso frágil y riesgoso en varios sentidos.
Esa discusión anda bastante lejos del mercado. Y cuesta entenderlo. Ahora todo es diferente.
Afortunadamente, un conjunto amplio de la sociedad parece haber comenzado a aprender rápidamente.. Sin embargo, los datos parecen querer ser sistemáticamente dejados de lado en el sistema político. La confrontación se profundiza sobre aspectos laterales. Se concentra en ejes como los del crecimiento, o la distribución, o del endeudamiento o de la corrupción. Si y no.
La gente y sus cosas
Lenta pero muy firmemente la población comienza a repensar su responsabilidad y la manera de concretarla. Rehuye hacer número en los actos u ocupar sillas desde las cuales es difícil discutir con los representantes en el caso que estos lleguen. Esa gente actúa racionalmente, con arreglo a las nuevas reglas que impone la modernidad. En principio, cuida sus cosas de otra manera. Y estas conductas nuevas son notorias no sólo en la política, sino, antes que nada, en el mercado. Y, particularmente, en el segmento más duro y exigente del mismo: el mercado financiero. Durante todas las crisis que tuvo este país, invariablemente, la ciudadanía estuvo inclinada a construir y cuidar su economía desde la aceptación de las verdades reveladas y legitimadas por el sistema de representación al cual cedía en grados fantásticos su propia individualidad. Si ello continuara siendo así es probable que, ahora, la economía creciera a tasas más elevadas aún, hasta que la realidad volviera a situar las cosas en su sitio. Empero, ahora suceden otras cosas.
Más responsabilidad, otra política
Yo dudaba que la enorme crisis de confianza generada por la crisis fuera capaz de disparar un principio de cambio tan importante como el que ahora parece confirmarse. La desconfianza en el otro y en la oferta de los representantes tiene una contrapartida de enorme incremento de la confianza en la responsabilidad individual. Más concretamente: ahora, los uruguayos que deben tomar decisiones individuales de riesgo respecto a su economía personal y familiar atienden el discurso oficial y oyen la réplica opositora. Pero actúan lejos de esa discusión: esto es lo que no entiende el gobierno ni aparece en la discusión política actual. Es lo que tampoco entiende Fitch cuando observa desde demasiado lejos el crecimiento y el aumento de los depósitos, desplazando los factores de riesgo a lugares como la interpretación que pudiera hacer el mercado de las evasivas respuestas programáticas de la izquierda. ¿Es que Fitch realmente piensa que el mercado teme más eso que lo actual? Sería bueno que los técnicos ingleses que califican el riesgo local se dieran una vuelta por la ciudad vieja, o que, al menos, se tomaran el trabajo de abrir la evolución de esos depósitos que ponderan tanto según sus plazos. (ver cuadro adjunto)
Octubre vuelve a ser diferente que noviembre
Algunos políticos comienzan a percibir que en esta nueva realidad es un poco más difícil operar como antes. Estos «adelantados» comienzan a entender las nuevas demandas de la población. Ese proceso de visión, comprensión y cambio no es sencillo de incorporar a estructuras de acción construidas para aquellos escenarios clásicos de la política tradicional. Empero, es probable que antes de lo esperado, esta variación de la demanda tradicional de la población hacia sus representantes, produzca realidades relativamente inesperadas en la política. Esto sería particularmente dramático si la confrontación tuviera que desplazarse desde aquellos ejes dispersivos en torno a los cuales presumiblemente se mantendrá la discusión hasta octubre, y desembocara en un escenario diferente, en noviembre. En concreto, si el Encuentro no logra la mayoría en la primera vuelta podría ser, nuevamente tarde para ingresar en otra discusión más compleja pero absolutamente decisiva. Aquella de esencias que sólo pueden ser decodificadas acertadamente por los sectores más atentos de la población y que ahora son mucho más numerosos que en 1999. Eso, esencial, que comienza a ser demandado a gritos es el cambio hacia una oferta creativa de mejora institucional, la afirmación del sistema de garantías y la competencia honesta. Hasta octubre no habrá cambios en los ejes de discusión según parece. Entonces habrá que ver. Y, eventualmente, a la izquierda le quedará, como en el 99 menos tiempo para afinar y explicar su oferta al respecto. No es que ese tipo de demandas inteligentes sea más difícil de satisfacer por la izquierda. Es que la izquierda se ha especializado y construido en la discusión de otro tipo de demandas, las reinvidicativas. Sus adversarios tienen más problemas aún para satisfacer esa demanda de institucionalidad, juego libre y mejores garantías, pero sabrán prometerlo mejor de nuevo. *
DEPOSITOS EN MONEDA EXTRANJERA
Estructura en mills. U$S Variación en:Febrero Feb 04/Feb 03
Vista y Caja de Ahorro + 168 + 1362
Plazo Fijo – 18 – 1315
Certificados Depósito + 49 + 600
Total Residentes + 199 + 647
Total No Residentes + 37 – 7
Total Depósitos M/E + 237 + 640
Cómo se observa, los depósitos en el sistema financiero aumentan pese a que el sistema no está promoviendo la captación. La explicación de ello, entre otras razones reside en que los ahorristas no tienen ningún interés en confiar en el sistema como intermediario relativamente apto para garantizarles su devolución según contrato. Es más, si esta evolución se abriera según institución la desconfianza en la responsabilidad nacional del sistema sería más explícita.
Pero el cuadro es expresivo en la indicación del comportamiento de los depositantes; hacen todo lo posible por tener sus ahorros lo más cerca que puedan de las decisiones que deberán tomar en función del riesgo que, de ahora en más, vayan percibiendo día a día. Consecuencia y mensaje: aumentan los depósitos a la vista y caen los plazos fijos, aún los de más corto plazo. *
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