Fitch, menor riesgo y estabilidad que depende del discurso electoral

Suben la calificación de la deuda uruguaya

El dictamen de Fitch, una de las tres hermanas que dominan el mercado internacional de la calificación de riesgo, se basa en la mejora de las condiciones económicas generadas en el país luego de ultimada la reprogramación de la deuda con privados en mayo pasado. «Uruguay  dice Fitch  ha comenzado a mostrar señales de estabilidad y crecimiento.» Agrega la calificadora internacional que luego de la depreciación del peso han comenzado a mejorar el sector externo, vía aumento de las exportaciones favorecidas por una mejora del precio de los commodities agropecuarios. Las condiciones internacionales han facilitado al Uruguay el aumento de sus reservas internacionales y los depósitos bancarios han aumentado. En este marco, sigue aduciendo la calificadora, ha mejorado el comportamiento fiscal. Luego de informar sobre el peso de los intereses de la deuda (6% sobre PBI) y evaluando la sustentabilidad de la deuda reprogramada si no cambian las condiciones de estabilidad, Fitch supone que no parece factible un riesgo de incumplimiento en el corto plazo. Esta perspectiva aparece fundada, además, en la posibilidad de que la deuda con las multilaterales sea pagadas con nuevos desembolsos de las multilaterales.

Empero, Fitch, advierte sobre el riesgo que podría generar la posibilidad de un aumento del riesgo político vinculado a expectativas de eventuales reestructuras de la deuda, con sus efectos sobre el aumento de los costos del refinanciamiento. La agencia advierte también sobre el riesgo que la negociación con las multilaterales para un gobierno que heredará una relación de deuda/producto del 110%. Con un acceso muy limitado a los mercados de crédito privado, el país podría depender en demasía de la concordancia entre el futuro gobierno y las multilaterales.

Finalmente, Fitch anuncia que el monitor del riesgo Uruguay se focalizará sobre los pronunciamientos de los candidatos a la elección presidencial de octubre próximo. Dichos pronunciamientos podrían impactar en el mercado de deuda de corto plazo y las relaciones con las multilaterales impactarán sobre el largo plazo.

Empero, de no variar las condiciones actuales, si se mantuviera elevado el tipo de cambio, si continuara el crecimiento y continuara la prudencia fiscal, la deuda según Fitch tiene más probabilidades de ser honrada.

Cabe recordar también que Fitch fue la primera calificadora en subir la calificación de Uruguay a grado de inversión en enero de 1997. La suba fue impulsada en aquel momento en gran parte por la aprobación de la reforma del sistema de pensiones que se pensó en aquel momento detendría el déficit en el sistema de jubilaciones. Asimismo Fitch no dudó en julio de 2001 en pasar a negativa la deuda del país debido «a las menores perspectivas de crecimiento resultantes del entorno regional y al impacto negativo sobre las debilitadas finanzas publicas». En ese momento señalaba que iba a monitorear el resultado fiscal y las perspectivas y respuestas de la política económica a los desarrollos domésticos y regionales. «Si las finanzas públicas se mantienen dentro de los márgenes establecidos, los mercados domésticos e internacionales permanecen abiertos y se observan signos de retorno del crecimiento, la perspectiva podría revertirse a estable» señalaba en ese momento la calificadora. Nada de ello sucedió, de manera que se continuó bajando la calificación del país. *

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