Daniel Olesker: "El único mérito de este gobierno es el de bajar los salarios"

"Este crecimiento es vulnerable, concentrador y excluyente"

Al pedírsele que caracterizara este salto que ha dado la economía nacional, Olesker lo definió como «concentrador, vulnerable y excluyente».

Explicó que «es vulnerable porque depende muy relevantemente de condiciones externas cuya perdurabilidad no está asegurada, como los precios internacionales, las condiciones de mercado de países compradores, del crecimiento argentino, de la evolución de la tasa internacional de interés (la cual con mínimos crecimientos desestabiliza las cuentas externas), entre otros factores».

Sostuvo que es concentrador pues «está basado casi exclusivamente en exportaciones y, dentro de ellas, de primera transformación, y por ende de bajo valor agregado. (Recordar que mientras en el país existen 1.300 exportadores, lo cual ya es limitado en un país con más de 50 mil empresas, 60 de ellos, es decir menos del 5%, exportan el 50% del total exportador por el país)».

Y lo definió como excluyente ya que «al ser exportadoras de primera transformación, su efecto sobre el empleo es muy bajo y, por ende, la baja de la tasa de desempleo tendrá un tope inferior debajo del cual no seguirá cayendo y estará lejos de volver a los niveles previos a la crisis con tasas del orden de 9 a 10%. Pero al mismo tiempo, el empleo que se está creando en estas empresas (frigoríficos, arroceras, forestales) o vinculadas a la temporada turística (servicio doméstico, comercio, restaurantes) son de muy bajo nivel, con salarios que promedian entre 1.800 y 2.500 pesos en condiciones de trabajo, horario, protección social y laboral muy precarios».

En tercer lugar, explicó que esta exclusión laboral «impide una dinamización del mercado interno, mucho más allá del efecto temporada y, por tanto, si bien habrá un crecimiento del comercio interno, éste tendrá un techo. Por consiguiente, la economía crecerá. Pero el impacto sobre la distribución  es decir: más y mejores empleos, mejores salarios, más ventas en el comercio interno y, sobre todo, las pequeñas empresas  será muy bajo».

Olesker entendió oportuno recordar los estragos generados en el país por ésta y la anterior administración, y señaló que «la producción nacional cayó 16,63% acumulado en los últimos 5 años, donde los sectores más afectados fueron la industria manufacturera, la construcción y el comercio». Agregó que el consumo cayó 20% como consecuencia de la reducción de los ingresos de la población, y las exportaciónes lo hicieron un 33% en dólares respecto a 1998, mientras que la tasa de desempleo se elevó de 10 a 17%, donde para el 10% más pobre la tasa llegó a 24,3% para los hombres y 42,5 para las mujeres. Paralelamente, el salario real cayó casi 25% y la deuda externa pasó a representar del 40,8% al 110% del PBI, lo cual quiere decir que el Estado uruguayo debe dinero equivalente a más de un año de su producción y cada uruguayo debe más de 4 mil dólares».

 

El fin de la recesión

Olesker analizó las causas del fin de la recesión señalando que existen razones tanto desde el punto de vista interno como del externo.

Desde el punto de vista interno, «el brutal abaratamiento de los costos nacionales, en particular los salarios, el precio de la tierra y ciertos insumos nacionales como las tarifas públicas. Es decir, el país en dólares se abarató por la vía de la devaluación y de la reducción sostenida de salarios, y entonces se recupera parte de la rentabilidad de los sectores exportadores».

«Aquí poco tuvo que ver la política económica, ya que la única medida interna que se tomó para estimular la recuperación fue la devaluación, y ella fue tardía y resistida por el propio equipo económico de gobierno. Su «único mérito fue bajar salarios».

Desde el punto de vista externo, los cambios más relevantes fueron para el economista «el crecimiento de Argentina, que siempre arrastra a Uruguay, y la mejora en los precios internacionales de los principales productos de exportación».

Agregó que «acá también tuvo poco que ver la política económica interna».

«Así como cuando factores externos afectaron la economía uruguaya, la política económica nacional, lejos de amortiguar la amenaza externa, la potenció, en estos momentos la política económica apuesta a su efecto natural sin potenciar con políticas activas internas sus efectos nacionales.Por todo ello se da un proceso de crecimiento ‘natural’, sustentado en mejores condiciones externas y en las espaldas de los trabajadores y de productores endeudados, que deben vender sus tierras y que por lo tanto lejos está de ser un sendero de desarrollo. Y ni siquiera hoy es afirmable que es un sendero de crecimiento sustentable».

Olesker no eludió referirse a las consecuencias de un año electoral en la economía.

«Cierto que como la ciencia económica es esencialmente economía política, a estas perspectivas, que son derivadas del análisis económico, hay que incorporarle un signo de interrogación derivado de ser éste un año electoral en el cual, igual que todos los años electorales, funciona la ‘máquina de crear dinero’ y se generen gastos públicos o mejoras de ingresos privados que actúen en la mejora de las perspectivas antes enunciadas.

De cualquier manera los ciclos electorales se basan en gastos de clientelismo que terminados dejan pocos efectos perdurables en la economía futura». *

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