Y Vázquez comenzará a explicar lo esencial
Empero, que ese sea el eje y no otro depende de pericias y valentías que ojalá estén disponibles. Si esto es así, paradójicamente, la permanencia del discurso de Vázquez en esos lugares «abstractos» contribuirá a que la transición sea manejable.
Si no me equivoco, en la licitación de letras en moneda extranjera a 364 días que emitirá el BCU enseguida del mediodía de hoy, la tasa de corte permanecerá en el eje del 7%. En castellano, de verificarse mi impresión, el mercado estará admitiendo prestarle dólares al gobierno a una tasa muy baja para la calificación de riesgo actual del Uruguay. Sin embargo, el hecho será más notable aun porque estas letras vencerán el 10 de marzo de 2005, fecha en la cual deberían producirse o haberse producido ya definiciones significativas del nuevo gobierno.
Dos interpretaciones posibles: una, que el mercado crea en la continuidad de la actual coalición más o menos explícita de gobierno: otra, que asumida la victoria del FA-EP, no le adjudique al hecho ningún riesgo agregado fundamental. Nótese además que el marco en el cual se realizan inversiones de este tipo ha venido desmejorando en las últimas semanas. No es el tema de esta columna pero es bueno integrar esto al análisis: mayor probabilidad de aumento de las tasas internacionales y en tanto del rendimiento de títulos de renta variable, aumento global del riesgo regional del cual no se puede evadir Uruguay, la masacre de España, etcétera, etcétera.
O sea que pese a todo lo nuevo que rema en sentido contrario el mercado, por ahora, no tiene ninguna inquietud sobre un acceso del FA-EP al gobierno. Naturalmente que cualquier gerente financiero pondera riesgos que son los que llevaron la semana pasada al ministro Isaac Alfie a cometer una gafe multiplicada por la prensa necesitada de este tipo de novedades. (1) Esos riesgos tienen que ver con temas de administración menor de las cosas de gobierno y esos mismos gerentes financieros saben que la corrección de las tentaciones de desvío brusco de la actual política serán cuidados especialmente por un gobierno de izquierda.
Tabaré, ¿estás?
Tabaré Vazquéz está siendo toreado intensamente para que anuncie lo que no va a anunciar. Si bien aún no lo puede asumir fácilmente por problemas culturales y de constitución orgánica, es obvio que la izquierda ya sabe perfectamente qué es lo que se puede y no puede hacer en ejercicio del gobierno. Es más, esa revelación divina de quién se enfrenta a la realidad dispuesto a asumir el relevo natural del juego democrático va a incorporar mucho más de lo que se pudiera pensar al pensamiento de izquierda. Por ejemplo, en poco esa izquierda deberá enfrentarse a discusiones tan difíciles como inexcusables: cuál es el verdadero alcance de las políticas nativas, o más importante aun: cuál es la relación de la política con la cultura en la conformación del bienestar de las grandes mayorías.
El libro blue de Lula
Si alguna duda tenía sobre estas cosas, Constanza Moreira recién llegada de su observatorio brasileño, terminó de aclarármelas cuando ayer le preguntaba por la razón real de esos picos de desconfianza y desequilibrios que surgieron los últimos días en el mercado brasileño.
¿La controversia que sensibiliza de tal manera al mercado deriva realmente de la discusión económica que enfrenta Lula y Meirelles contra todo el PT, las dos centrales sindicales y la archipoderosa FIPE, la corporación industrial más poderosa de América Latina?
– Nada de eso se sorprendía Constanza- la gente no discute la política económica de Lula y Meirelles. Lo que afecta a Brasil es el riesgo de cuál es, realmente, la dimensión de la herida abierta en la solidez moral del gobierno a partir de los últimos hechos (2).
¡Pavadita la inferencia! Lo que espera el mercado de Lula y de Vázquez es la fortaleza moral y la enorme valentía de poder contener la corrupción, orear los ambientes cerrados y, en todo caso, la capacidad del nuevo gobierno presumiblemente más libre de dependencias históricas (?) de mantener a raya a las corporaciones. Lo otro, la política económica e, incluso, las políticas sociales, son temas que tienen menor incidencia en la vida real de la gente y las naciones.
Dado lo cual, si estoy en los cierto, la tasa de corte del lunes oscilará en el 7% y Tabare Vázquez no hará más declaraciones programáticas.
Quizás incluso, optará por avanzar en eso que el mercado espera y ya parece haber asumido: la capacidad de la izquierda de mejorar realmente el sistema de garantías, de libre competencia, la libertad individual. Si es así, quiénes tensarán la transición en las próximas semanas serán las corporaciones y no el mercado. *
(1) Referencia a las declaraciones del Ministro Alfie sobre eventuales inhibiciones a la inversión derivadas de un eventual acceso de la izquierda al gobierno.
(2) Referencia a las denuncias de corrupción de miembros del gobierno y las respuestas de éste a las demandas de formación de una comisión investigadora.
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