Vázquez anunció que en caso de ser gobierno las SA tendrán acciones nominativas

En Colonia avanza la extranjerización de la tierra

Sólo en los últimos dos años, 27 mil hectáreas, que corresponden a 447 padrones rurales, han cambiado de propietario, pasando a ciudadanos extranjeros o a sociedades anónimas. De acuerdo con una investigación realizada por la publicación local El Eco de Colonia, de ese total de padrones, 150 pasaron a sociedades anónimas, 219 a argentinos y los restantes 78 a ciudadanos franceses, ingleses, paraguayos, españoles, peruanos, polacos y holandeses.

Sostiene el informe que el factor principal de atracción para los compradores de la vecina orilla es la siembra de soja y cita el caso de una firma de ese país que en los últimos meses compró dos mil hectáreas. Sin embargo, la mayoría de las tierras adquiridas no prestan por el momento ninguna utilidad visible. Por el contrario, muchos de esos campos están vacíos.

De acuerdo con los datos manejados por El Eco de Colonia, la mayor cantidad de tierras en poder de extranjeros en la campaña cercana a Colonia es controlada por las familias argentinas, Cacace, Bedel, D’Amico Larrañaga, De Oliveira, Padín, Rodrigué, Segal y Silva Garretón. A la par figuran enigmáticos nombres de sociedades anónimas tales como Damipal S.A., Enirel, Landirel, Lebimar, Nefelsur S.A., Sierraflor, Yusaka, Ticosal y Unilcar S.A., de cuyos verdaderos responsables la sociedad coloniense no tiene conocimiento como tampoco del tipo de negocios que realizan.

En la campaña circundante a Carmelo, la mayor parte de las inversiones las hizo el empresario argentino Humberto Roviralta Maura.

El informe indica, además, que en las zonas de Ombúes de Lavalle y Conchillas, la casi totalidad de los campos que se vendieron está actualmente en poder de sociedades anónimas, entre las que se menciona a Ancasti, Cosechas del Uruguay, Britonal, Cryden y Grillosur.

«En algunos de esos predios» dijeron a LA REPUBLICA vecinos de esos propietarios extranjeros, «se ve de vez en cuando un peón que hace una recorrida, en los demás, lo único que hay es pasto y chircales».

 

Acciones nominativas

Al mismo tiempo que se publicaba este estado de situación sobre la propiedad de las tierras del departamento, a escasos kilómetros de aquí, el candidato del EP-FA, Tabaré Vázquez, anunciaba en Fray Bentos el viernes pasado que si su partido accedía al gobierno «vamos a derogar la ley que permite la tenencia de la tierra por sociedades anónimas, porque queremos saber quiénes son los dueños de las tierras que pertenecen a los uruguayos».

También explicó las razones para este anuncio al señalar que «el Uruguay es nuestro y no podemos concebir que haya extranjeros que tengan en propiedad tierras uruguayas y no sepamos quiénes son. Acá se votó una ley que permite la compra de tierras por sociedades anónimas. De repente son una manga de delincuentes, de traficantes de drogas, o de órganos, secuestradores de niños, terroristas o corruptos y tienen la tierra en un régimen de sociedades anónimas».

Las sociedades anónimas eran nominativas en Uruguay pero, durante el segundo mandato del doctor Sanguinetti pasaron a ser al portador.

La postura de Vázquez es coincidente con la del senador nacionalista Carlos Julio Pereyra, quien ya presentó un proyecto de ley en ese sentido.

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