Continúa siendo una materia pendiente

La inquietante permanencia de la deuda externa

Para ponderar el costo que supone para el país el mantenimiento de la creciente deuda es preciso agregarle los déficit financieros de las instituciones y empresas del estado, entre otros rubros de difícil estimación. De cualquier manera el país está pagando seis o siete puntos de su producto para manejar una deuda que luego de la reprogramación ha variado sustancialmente en su estructura.

Efectivamente, a setiembre del año pasado el país tenía una deuda bruta que oscilaba en los U$S 12.265 millones (extremo final de la línea superior de la gráfica respectiva). La deuda pública mayor a un año reprogramada ha dejado de ser un problema de corto plazo en lo que refiere a vencimientos, no así en el costo de su servicio. En cambio la deuda con las multilaterales ha pasado a ser gravitante en montos absolutos, decisiva en materia de vencimientos en el corto plazo y, pese a su bajo costo relativo, ahora también es riesgosa dada la variabilidad de sus tasas expuestas al aumento de la tasa de interés internacional. En las gráficas siguientes se observa:

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