Preocupante: la presión tributaria sobre microempresas aumentó 237%
El presidente de Anmype, Asociación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas, Andrés de la Iglesia, afirmó que desde el inicio de la década de los 90, el sector de las micro y pequeñas empresas, Mypes, se ha visto sometido a una escalada de incrementos tributarios que ha llevado a alrededor de 30.000 empresas hayan pasado al sector informal.
El dirigente no cree que para solucionar este grave problema se puede recurrir con éxito a la coerción, por ello anunció que su asociación está estudiando una propuesta de tributación que permita pagar a cada uno lo que debe «y que lo hagamos todos según nuestra capacidad» . Esta propuesta va a ser presentada en breve a diferentes actores económicos, sociales y políticos a fin de que la estudien y aporten sus puntos de vista para poder concretar en un mediano plazo un nuevo marco tributario que en vez de «expulsar a los empresarios, los estimule».
La escalada de incrementos tributarios que han llevado a tantos empresarios al informalismo comenzó en 28 de diciembre de 1990 con el Impuesto a la Pequeña Empresa, que hoy lo abonan quienes facturan menos de $351.000 al año. El monto del impuesto que se paga a la DGI es de $1.090.
Posteriormente, la Ley de Inversiones de 1996 impuso que todas las empresas deben abonar un Impuesto a la Renta de Industria y Comercio, IRIC, mínimo, no deducible si la empresa tuvo pérdidas en el año fiscal. Actualmente ese monto es de $1.420 mensuales y «claramente este impuesto perjudicó a las micro y pequeñas empresas, pues este importe no incide en nada en la ecuación de costos de las empresas más grandes».
La Ley de Ajuste Fiscal del 1º de marzo de 2002, aumento en tramos ese IRIC mínimo que van desde los que facturan $351.000 hasta los $8.424.000, pero por encima de ese valor no existe franja de anticipo, «con lo que se amplió aún más la desigualdad y discriminación hacia las pequeñas empresas».
A partir del 5 de enero de 1996, el impuesto al Patrimonio lo comenzaron a abonar todas las empresas (antes era sólo para las SA), «con lo que se afectó al sector Mypes».
En el BPS desde 1993 se calcula un complemento de cuota mutual que aumenta la presión fundamentalmente a las microempresas.
El IVA y el Cofis son impuestos al consumo pero sus consecuencias entre las Mypes y las empresas mayores «son diferentes». Las grandes empresas, por razones de economía y de escala son formadoras de precios «y en esa posición pueden trasladar el total del impuesto al consumidor final, pero las Mypes, que son empresas tomadoras de precios, no pueden trasladarlo totalmente».
De la Iglesia espera encontrar receptividad a fin de que su sector vuelva nuevamente a ser «de interés nacional». *
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