Los desequilibrios generados son "moralmente inaceptables y políticamente insostenibles"

Comisión de ONU hace un llamado a reconsiderar la globalización

«Sabiamente administrada,» la globalización podría llevar a un progreso material sin precedentes, crear más y mejores trabajos, y contribuir significativamente a reducir la pobreza mundial, señaló la comisión en un informe para la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Pero, en su forma actual, hay una creciente polarización entre los ganadores y perdedores de la globalización, dentro de los países y entre ellos.

Estas profundas diferencias han creado desequilibrios globales que son «moralmente inaceptables y políticamente insostenibles,» dijo el informe.

La Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización está presidida conjuntamente por el presidente de Finlandia, Tarja Halonen, y el presidente de Tanzania, Benjamin Mkapa.

Entre las 26 figuras destacadas de la política internacional, de los negocios, de organizaciones económicas y laborales que durante los últimos dos años investigaron los efectos de la globalización se incluyen el premio Nobel en Economía, Joseph Stiglitz, y François Perigot, líder de la Organización Internacional de Empleados.

Gracias a los efectos de la globalización y a la creciente interdependencia de la economía mundial, el este de Asia vivió un gran crecimiento de su economía en la década pasada, donde cerca de 200 millones de personas salieron de la pobreza.

Pero en el mismo período, el Africa subsahariana se volvió más pobre, indicó el informe.

Un vacío de ética

Aunque pocos cuestionan el importante papel que desempeñan los mercados abiertos en el desarrollo económico, la globalización ha tenido lugar en un «vacío ético, donde el éxito y los fracasos del mercado tendían a convertirse en el máximo estándar de conducta,» agregó.

El documento instó a «una mejor gobernabilidad», tanto a nivel de países como en los sistemas multilaterales, que tienen a las Naciones Unidas como su centro. Las decisiones en las Naciones Unidas y en las agencias multilaterales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, deberían ser más democráticas, dándole más importancia a las necesidades y puntos de vista de los países en desarrollo, indicó el informe.

El documento llamó además a realizar varias reformas económicas, incluyendo cambios en las reglas comerciales para dar mejor acceso a los productos de los países del Tercer Mundo en los mercados de los estados más ricos.

Asimismo se entendió que el sistema financiero internacional debería ser reformado para reducir la volatilidad del flujo de capitales a través de las fronteras (los llamados capitales golondrina que son de alta especulación), que son un riesgo que amenaza desestabilizar las economías de los países en desarrollo, y se podría destinar más dinero a programas para reducir la pobreza.

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