Grupo Cairns entendió necesario fortalecer los vínculos con el G20, que lidera Brasil

El gobierno de Bush mejoró su oferta sobre eliminación de subsidios

Los resultados de la reunión del Grupo Cairns en San José de Costa Rica, donde participaron el subsecretario Guillermo Valles y el ministro de Agricultura, Martín Aguirrezabala, parecen haber sido más que fructiíferos, si se cumplen luego en los hechos, y son promisorios en cuanto a la viabilidad de que se concrete el destrabe de las negociaciones mundiales sobre comercio a nivel de la Organización Mundial del Comercio.

No está de más recordar que no solamente fue una reunión del Grupo Cairns con EEUU, sino que también se hizo presente el G20, el grupo más radical opuesto a los subsidios de los países industrializados y que es liderado por Brasil. Las señales que llegaron a través de la propuesta escrita (es importante que se escriba, pues está demostrado que las palabras las lleva el viento) de Zoellick fueron bien recibidas por los participantes en el cónclave, toda vez que la existencia de los subsidios a la producción y a la exportación así como la falta de propuestas concretas para eliminarlos habían trabado todo posible acuerdo de comercio en el mundo. En esta discusión tanto Cairns como el G20 llevaron adelante un papel protagónico.

Es necesario resaltar también que el anuncio de Zoellick se dio en el marco de una reunión del Grupo Cairns, y ello no es casualidad. Es que la diplomacia norteamericana pretende relanzar y redimensionar a este Grupo a fin de minimizar al G20, al que ha boicoteado y bombardeado, aunque, a decir verdad, también ha debido «hocicar» en la reunión de la OMC en Cancún.

Zoellick anunció que su país está dispuesto a eliminar los subsidios que aplica a las exportaciones, incluidos los que otorga por medio de créditos.

Si bien la prouesta fue bien recibida, el Grupo de Cairns pidió a Estados Unidos, la Unión Europea y Japón a que contribuyan a definir en los próximos meses una fecha precisa para la eliminación de todas las formas de subsidio a las exportaciones agrícolas.

Los ministros del Grupo «hicieron un llamado a Europa, Estados Unidos y Japón, quienes tienen la responsabilidad particular de mostrar liderazgo, para convertir en acciones su compromiso de implementar fielmente el mandato» de Doha, de liberalizar el comercio agrícola mundial.

«La eliminación de todas las formas de subsidios a la exportación en todos los productos, para una fecha específica acordada, es una condición necesaria para el éxito de las negociaciones en curso», añadieron. «No es necesario identificar una lista de productos respecto de los cuales los subsidios a la exportación deben ser eliminados; lo que ahora se impone es la necesidad de un compromiso para negociar la fecha final para la eliminación de los subsidios a la exportación para todos los productos», enfatiza la declaración.

La importancia del G20

La organización emitió también una directriz de trabajar «activamente» con otros grupos dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), particularmente con el denominado Grupo de los 20 (G20) con el fin de coordinar acciones en pos de ese objetivo.

El G20  surgido en la fracasada reunión de la OMC en Cancún (México), en setiembre pasado, y que también defiende la eliminación de los subsidios agrícolas  reúne a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, China, Cuba, Egipto, Filipinas, India, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Sudáfrica, Tailandia, Tanzania, Venezuela y Zimbabwe. Del mismo participaban también una serie de países latinoamericanos como Colombia, Perú, Ecuador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, que fueron «seducidos» por EEUU a abandonar el grupo a través de ofrecimientos como acuerdos de libre comercio.

Con todo, para el G20 resultó clave que el Mercosur, aunque sin la presencia de Uruguay, permaneciera en su seno, así como Egipto, India, Malasia y Sudáfrica. Ello llevó a que, en definitiva, la administración Bush debiera tomar en serio al grupo luego que la Unión Europea llevara la iniciativa de hacerlo.

En el documento final de San José de Costa Rica, los ministros también llamaron además a reducir «sustancialmente» las ayudas internas a los productores agrícolas en los países desarrollados.

«Las propuestas de los grandes países desarrollados se quedan cortas respecto del mandato de Doha y dejarían en pie niveles enormes de ayudas distorsionantes del comercio», señala el documento, y agrega que esta es una condición «indispensable» para un resultado exitoso de las negociaciones. *

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