Una vaca recibe dos dólares diarios de subsidio en Europa

A propósito de la reunión de Cairns y para refrescar sobre el fondo de lo que se está discutiendo y por qué los países subdesarrollados tienen hasta el momento una postura firme y dura, vale recordar que la protección agrícola de los países desarrollados la sufren todos los agricultores de todos los países en desarrollo que son aproximadamente el 95% de los agricultores del mundo.

El arancel efectivo medio frente a la totalidad de los productos de los países en desarrollo era, en 2000, de un 6%. Pero frente a la totalidad de los productos agrícolas de dichos países era del 20%, y frente a aquellos productos agrícolas de mayor consumo en los países desarrollados, como los cereales, el arroz, el azúcar, la carne, la leche y el queso, eran más del 100%.

Ello lleva a que los consumidores de dichos países paguen en promedio, el doble del precio internacional por dichos productos alimentarios importados. Naturalmente, esta duplicación del precio afecta mucho más a las familias de menor renta, lo que lo convierte en un impuesto regresivo. Lo mismo puede decirse de las subvenciones agrícolas. Cada año se dedican cerca de US$ 250.000 millones en subvenciones que, por otra parte, favorecen a unos pocos agricultores y son financiadas por las recaudaciones del IVA o de los impuestos sobre las ventas, que son pagadas por todos los contribuyentes que consumen.

En la Unión Europea, la subvención media por agricultor es de US$ 17.000 al año, frente a 21.000 de EEUU y 30.000 de Japón, cifras astronómicas si se comparan con la renta anual media de los países subdesarrollados de ingreso medio, que es de US$ 2.000, y de los US$ 410 de renta por habitante de los países subdesarrollados con bajos ingresos. Se llega al absurdo de que se da una subvención media por cada cabeza de vacuno de US$ 2 al día, cuando hay más de 1.000 millones de personas en el mundo que viven con menos de dos dólares al día.

El 20% de un total de 880.000 agricultores de la UE que perciben subvenciones recibe el 80%. Los más pobres, unos 721.000, reciben menos de 5.000 euros al año, de los que cerca de 450.000 reciben menos de 1.000 euros al año. Por el lado opuesto, 31.000 agricultores, con más de 20.000 euros al año y que representan sólo el 3,5% del total, reciben el 40% de la subvención total, de los que sólo 374 agricultores reciben más de 200.000 euros al año, y 115 reciben más de 400.000 euros al año. Ergo, en todos lados se cuecen habas.

En la UE se dedica el 45% del presupuesto comunitario (45.000 millones de euros) a subvencionar a menos del 8% de la población europea (incluyendo las familias de los agricultores y sus empleados) y, además, el 80% de las subvenciones se destina solamente al 0,5% de la población de la Unión, que es de 383 millones. *

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