Buscan acercar posiciones en el ALCA

Los copresidentes del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Estados Unidos y Brasil, junto con la Argentina, se reunirán en un «encuentro informal» en Buenos Aires para intentar superar las diferencias generadas en la última reunión de Puebla, que pusieron en riesgo la puesta en marcha de un acuerdo hemisférico en 2005.

En el encuentro, que se realizará el 9 y 10 de marzo, participarían los cuatro socios del Mercosur y los cinco países que, liderados por los EEUU (Canadá, México, Chile y Costa Rica) presentaron una propuesta de acuerdo básico para el ALCA que chocó con el planteo del bloque sudamericano y terminó llevando a un «impasse» la reunión de Puebla.

A Buenos Aires podrían llegar también representantes de otros países del continente, como Venezuela.

La participación de un representante del gobierno de Hugo Chávez fue lo que trabó en enero la posibilidad de realizar una minicumbre del ALCA antes de la reunión de viceministros en la ciudad mexicana, en la que debía establecerse el contenido mínimo que tendrá el acuerdo hemisférico que debería ponerse en marcha en 2005.

Los EEUU rechazaron en aquel momento el pedido de la copresidencia de Brasil para que en la minicumbre participara Venezuela, y la mayor economía sudamericana desistió así del encuentro preliminar, con lo que los 34 países del continente que negocian el ALCA se encontraron sin discusiones informales previas en Puebla y no lograron entendimiento alguno.

Para no repetir errores

Para no repetir la experiencia caótica de reunirse los 34 países sin consensos previos, el vicecanciller argentino Martín Redrado, en diálogo con los copresidentes del ALCA, el brasileño Adhemar Bahadian y el norteamericano Peter Allgeier, acordó realizar la reunión en Buenos Aires antes de retomar la cumbre de viceministros en la ciudad mexicana, que se realizará el 18 y 19 de marzo.

De todas maneras, fuentes diplomáticas argentinas reconocieron que la posibilidad de que se destraben en Buenos Aires las negociaciones que colapsaron en Puebla son limitadas, porque tanto el G-5 como el Mercosur no han dado señales de flexibilizar su posición sobre el contenido base del ALCA.

En Puebla, la propuesta de los EEUU y sus socios no incluyó la eliminación de los subsidios a la agricultura y la industria.

Pretendía mantener hasta un 10% del universo de bienes fuera de la desgravación arancelaria.

Ante ese planteo que excluyó todos los sectores competitivos para el Mercosur, el bloque sudamericano respondió con la misma moneda, presentando su oferta más restrictiva en materia de servicios e inversiones, los capítulos más atractivos para los países del Nafta.

De todas maneras, el Mercosur «amagó» con flexibilizar su oferta de apertura de servicios si los EEUU hacía lo propio con los capítulos agrícolas y podría repetir esa presentación en Buenos Aires, pero los negociadores de la Argentina y Brasil reconocen que es muy escaso el margen para un cambio del G-5.

Las limitaciones que enfrenta la administración Bush en un año electoral para recortar los subsidios a los agricultores son una barrera invencible para un entendimiento.

Para el Mercosur, el presidente norteño enfrenta una encrucijada: si se compromete a eliminar subsidios, el presidente norteamericano cometería un suicidio político, y si no lo hace, el ALCA no será todo lo ambicioso que los EEUU pretende. *

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