Importados, la carne y las tarifas públicas fueron los que más aumentaron en 2003
El análisis de lo que ha sido la situación ‘durante 2003 para el consumidor y el usuario fue presentado por Causa Común, una organización no gubernamental de apoyo a éstos.
Se comienza señalando que la variable que más ha incidido en el comportamiento de los consumidores ha sido su ingreso personal y familiar, ya que ‘»esta disminución no sólo explica la disminución del consumo en general de más del 20%, sino también el cambio de estructura de los bienes consumidos, así como la calidad de los mismos, ya que hay una clara decisión de abandono de las marcas para buscar los precios más accesibles.
El consumo que ya había caído en 2002 continuó haciéndolo en 2003 aunque la caída se desaceleró desde mediados de año, esta disminución ha sido tan marcada que entre junio de 2002 y octubre de 2003 se detectó una disminución del 20% en términos reales (teniendo en cuenta la inflación).
También consigna que, a diferencia de los ingresos de las personas, los precios se han disparado destacándose en primer lugar los precios de los productos importados que al estar ligados al dólar han acompañado su evolución. Pero también los precios monopólicos o de artículos de primera necesidad fueron de los que más aumentaron.
Pero seguidamente advierten que «otros bienes y servicios han acompañado este crecimiento, algunos de ellos sin otro argumento que el abuso del poder dominante de la oferta sobre el consumidor».
Para Causa Común las tarifas públicas son un claro ejemplo de ello, ya que «parecerían estar dolarizadas, si nos atenemos a su evolución casi paralela a la del dólar».
La explicación para este fenómeno es que como «los impuestos no rentan» debido a la restricción del consumo el Estado recurre a este mecanismo para recaudar fondos.
Pero no solamente las tarifas públicas han seguido un camino que, por ejemplo, en Argentina no se ha querido seguir, también los productos de primera necesidad han seguido el mismo camino.
El más claro y emblemático es el precio de la carne «que se ha incrementado a medida que aumentó el precio de exportación y el dólar, a la vez que se han mantenido mecanismos de fomento de exportaciones como la devolución de impuestos que ha significado un encarecimiento del producto en el mercado local, principalmente debido al cierre de fronteras por razones sanitarias, un «por las dudas» que suena más a excusa que a una razón valedera».
Causa Común destaca que salvo la disminución del Imesi a los autos nafteros (que funcionó hasta fin de año con resultados más que satisfactorios), el gobierno no adoptó ninguna medida contracíclica a fin de frenar la caída del consumo, debido a que se transformó en «una aspiradora de recursos».
Afirma también el Informe de la ONG que «las medidas que se tomaron oportunamente a fin de evitar una devaluación (hace referencia al impuesto a los sueldos y las devoluciones de impuestos a los sectores exportadores como el caso de la carne), se continuaron luego, provocando distorsiones internas y restringiendo más el consumo».
El endeudamiento personal
Tal como era de esperar, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes de comportamiento de años anteriores en cuanto a niveles de gasto y consumo, para Causa Común «sería de esperar que la crisis encontrara a las familias uruguayas altamente endeudadas y con un gran componente en dólares», lo que efectivamente sucedió.
La diferencia que señala con respecto a la crisis de 1982 es que la financiación de las ventas de bienes en moneda extranjera recayó más en los consumidores que en las empresas, debido al desarrollo que había vivido el país en torno a la utilización de las tarjetas de crédito. «Esto puso un signo de interrogación sobre cómo resolver el endeudamiento de las familias luego del salto del dólar a mediados de 2002″.
Las soluciones comenzaron a surgir por parte del Ministerio de Economía debido a la gran presión ejercida por los grupos de deudores, al incremento de los índices de morosidad de las instituciones y a la crisis bancaria. Por ello, a mediados del año, se impulsó un acuerdo del que participaron bancos e instituciones financieras, a fin de habilitar un reperfilamiento de los créditos.
Si bien se reconoce no estar aún en condiciones de evaluar el éxito del acuerdo, el análisis destaca que algunos deudores más que reperfilar, cancelaron sus deudas, aunque advierte que «un alto porcentaje logró bajar su endeudamiento o mejorar las condiciones de los mismos».
Por otro lado destaca como hecho favorable que el dólar se mantuvo prácticamente estable durante todo 2003, lo que permitió que «la presión sobre este tipo de deudores disminuyera».
Finaliza afirmando que para poder realizar una evaluación final se debe esperar el cierre de los balances de 2003 y la situación de los deudores luego del verano. *
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