Consumo, ahorro y confianza
I. Hay un «plus» inesperado en la programación económica de aumento de los precios más allá de causas obvias como aumento de tarifas, ingresos extraordinarios en enero, y demanda agregada de turismo. Ese «plus» pese a ser de relativamente pequeña cuantía (0.5% -0.7%) genera inferencias sobre lo que sucederá una vez que desaparezcan las causas «esperadas» de los aumentos.
II. Estas incertidumbre apuntan a saber cómo funcionará el mecanismo de formación de precios en condiciones de cierre progresivo de la economía, ahora expuesta a un aumento de la inflación regional. Estas dudas refieren a la capacidad política que tendrá el gobierno para sancionar la formación de precios excesivos en áreas de protección arancelaria y parancelaria muy elevada.
III. En particular la preocupación deviene del riesgo que implica la caída de consumos básicos, alimentos en particular en los hogares de menores ingresos -la capacidad real de compra de alimentos y vestimenta del quintil de ingresos menores de los hogares de Montevideo en el último trimestre de 2003 sufrió un deterioro agregado mayor al 7%. Los determinantes instalados en el área de precios indican la progresión de la pobreza en niveles ya difíciles de sostener políticamente.
IV. El aumento del empleo debería tender a compensar desde muy lejos el aumento de la pobreza supuesto más arriba.
V. La continuidad y afirmación de esta compensación va a estar determinada por la afirmación de la confianza.
VI. Al respecto, los indicadores de confianza disponibles son contradictorios y, sobre todo, muy expuestos al comportamiento del gobierno y el sistema político en su conjunto. Las sanciones y premios en este sentido van a ir verificándose casi cotidianamente de ahora en más.
VII. Uno de esos indicadores de confianza que, además, tiene un valor intrínseco en su determinación de otras realidades vinculadas a la evolución del consumo es la evolución de los depósitos en el sistema financiero. Y es, justamente, en esta área dónde se generan las preocupaciones principales. El aumento de los depósitos en el sistema financiero revela una conducta entre cautelosa en extremo y desconfiada. En plena estabilidad del sistema financiero, con liquidez elevada en todas las instituciones, los depósitos que aumentan son sólo aquellos que están al alcance de la mano de los ahorristas: cuenta corriente y caja de ahorro. Paralelamente siguen disminuyendo sin pausa los depósitos a plazo.
Los ahorristas no residentes actúan peor aún desde el punto de vista de sus conductas tributarias de la confianza.
VIII. Finalmente, la probable precipitación de un escenario de mayor iliquidez internacional y los multiplicadores de riesgo instalados en Brasil sumarían presión sobre la tasa de interés y las dificultades del financiamiento del consumo si es que el BCU, efectivamente, privilegia la seguridad del sistema.
IX. En síntesis, el escenario de oportunidades que vienen insinuándose es acotado y frágil. Debería, en tanto, ser protegido de riesgos que puedan ser manejados internamente y esto es tema de una política de Estado que no parece disponible en época de bonanza aparente y confrontación electoral.
(1) De redacción con datos de la Encuesta de la Cámara Nacional de Comercio, Agregados Monetarios a diciembre, IPP e IPC de enero. *
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