Brasil reafirma carga proteccionista de 10% para nuestras exportaciones
Que en el Mercosur hay un largo camino por recorrer, no hay dudas. Casi a diario surgen hechos que así lo ratifican. Nuestros problemas con Argentina, los de Argentina con nosotros, los de Brasil con Argentina por temas textiles y, ahora, un impuesto brasilero a todo tipo de importaciones que tiene como finalidad recaudar cerca de 1.500 millones de dólares anuales con destino a la seguridad social. Todo ello habla de lo mucho por hacer y lo poco que se ha realizado.
Con respecto a este impuesto a las importaciones, parecería que todo esto ya lo sabíamos, pero no es así. Si bien escierto que en octubre de 2003 LA REPUBLICA informaba de esta resolución de la administración Lula, el aditivo actual es que la medida se amplía en su universo, ya que en aquel momento serían gravados solamente los insumos importados.
Ahora se amplía el espectro, que alcanza a todo tipo de importación, lo cual permite concluir que, más alla del fin recaudatorio, lo que en realidad se está implementando es una barrera paraarancelaria que mejora el posicionamiento de la industria brasilera. No parece ser el mejor camino para ello; o al menos no está demostrado que solamente con medidas proteccionista se ayude a la competitividad de la industria nacional. Por otra parte, todo esto se da de bruces con los anuncios formulados por el gobierno de Brasil en nuestro país, meses atrás, cuando efectuó su propuesta de trabajar en las cadenas productivas y generar una complementación productiva dentro del Mercosur.
A partir de mayo, entonces, todas las exportaciones de nuestro país deberán pagar la Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social, Cofis, que fue aumentado de 3 a 7,66; el Programa de Integración Social, PIS, que pasó de 0,6 a 1,65%, además del Impuesto de Importación y el Impuesto a la Circulación de Mercaderías y Servicios, ya existentes.
Sobre la filosofía proteccionista de esta medida no hay dudas; pero si quedaba alguna, las disipó el secretario del Ministerio de Hacienda, Bernardo Appy, que declaró: «Al eliminar esa ventaja de las importaciones, vamos a garantizar la competividad de nuestros productos».
Las reacciones desde la Argentina, que es quien más tiene para perder, no se hicieron esperar. Los argentinos, que venden muchos productos terminados e intermedios a Brasil, y que hasta ahora se presumían fuera de los alcances de la medida, protestaron airadamente.
En nuestro país, los exportadores también rechazaron la medida, aunque por parte del gobierno se busca la negociación bilateral más que las declaraciones rimbombantes, apostando a que por esta vía se pueden obtener mejores resultados.
Con este impuesto perderán notoriamente competitividad el arroz, los lácteos, los textiles, el vino y tantos otros productos que Uruguay exporta a Brasil. *
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