ANALISIS NACIONAL - Un año que se presenta muy similar a los anteriores

¿Cuándo comienza la sucesión?

Los titulares siguen destacando la confrontación y un Estado sumergido en su administración. Los representantes se concentran ahora en preparar las batallas electorales y en este marco los ejecutores de políticas esenciales resignan explícitamente sus responsabilidades. En este cuadro ningún jefe de unidad ejecutora alguna inventará nada ni asumirá riesgo alguno. Progresará así una visión de desgobierno y ansiedad creciente. Es como si el país entero hubiera decidido, respetuoso de roles y calendarios usuales, aplazar todo lo esencial para que otro y más adelante resuelva las cosas. Sin entender, representantes y representados, que ese más adelante será el de un país infinitamente más pobre y descreído y que ese otro no tendrá mañana soluciones para un país de abandonos.

En el entorno de esa anomia de la gran política nos rodea un envejecimiento general de seres e ideas. Entre los que se fueron físicamente, los que se están yendo y los que sueñan con hacerlo, los uruguayos seguimos fagocitándonos capital humano y esperanzas.

Crecimiento y financiamiento

Mientras Brasil siga haciendo las cosas bien Uruguay se amparará en el amplio alero de seguridad que ese país extiende sobre la región. Ello pudiera evitar las exposición de las fracturas pero la casa seguirá hundiéndose. En este entorno mejorado los uruguayos iremos realizando una transición con crecimiento inercial, fuerte confrontación corporativa y extraordinarias dificultades de financiamiento. Subsistirán los problemas estructurales y se sumaran otros. Por ejemplo, el del financiamiento del crecimiento. El crecimiento exige recursos que el Uruguay de hoy no tiene. Ni el BHU, ni el BROU pueden cumplir sus funciones usuales en estos casos. Los bancos comerciales del Estado están quebrados o muy cerca de estarlo. Los recursos para financiar el crecimiento son escasos y caros. Uruguay no es un receptor tradicional de inversión externa directa y el acceso de sus mejores empresas al mercado internacional del crédito está condicionado por un riesgo país muy elevado. Actualmente hay una serie de nuevos instrumentos de financiamiento  fideicomisos en particular  que pudieran utilizarse para reinventar empresas más competitivas con riesgos crediticios menores.

Empero, en este clima de abandono de búsquedas de mejorar efectivamente las causas institucionales del riesgo país, en el mejor de los casos esos instrumentos serán utilizados para lo mismo que fueron utilizadas en 1996 y 1997 aquellas prometedoras Obligaciones Negociables  en la actualidad más de la mitad de dichas ONs tienen su cotización suspendida y no más de cinco o seis empresas en treinta emisoras, utilizan actualmente las ONs como mecanismos de financiamiento genuino.

El otro brazo del sistema financiero, el bancario inicia un año difícil con un plan de negocios muy acotado, carente ahora del offshore, la modalidad más rentable. El sistema trabaja con morosidad muy elevada, con riesgos de todo tipo en materia de escenarios para la recuperación de activos y con ahorristas que sólo depositan a la vista o en caja de ahorro y en moneda extranjera. En un año «más normal» los plazo fijo en moneda nacional han caído un 7% en términos reales. Los depósitos de no residentes en moneda extranjera tienden a desaparecer y los residentes han aumentado sus depósitos en moneda extranjera a la vista y en caja de ahorro en un escuálido 4%…

Oposición y/o participación

En otros términos, Uruguay va a crecer con escasa generación de empleo y en un marco en el cual ese mismo crecimiento desfasado de un fluido financiamiento va a agregar problemas de riesgo cotidiano. Sin acceso al mercado internacional de capitales, sin mercado de valores y con un sistema financiero trabajando en esta perspectiva es imposible imaginar una transición ordenada que se vaya estirando hasta que alguien se decida a liderar los cambios y recrear la confianza de los uruguayos.

De allí que el mercado esté aguardando novedades y acciones que permitan despejar algunas incógnitas esenciales. No se trata de programas o iniciativas. Sólo de comprobar si los gobernantes de mañana están en condiciones de asumir responsabilidades de empalmar al desgobierno actual acciones que, contribuyendo a resolver problemas críticos de hoy sean capaces de preparar y mejoran los escenarios en los que deberán actuar mañana.

Y probablemente estas acciones deberían realizarse en los ámbitos más decisivos, allí dónde la rapidez y trascendencia de las decisiones es vital: el área del financiamiento. Allí es dónde hay que construir hoy la confianza en el mañana. *

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