A pesar de su suba constante, los uruguayos están alejados del oro
Este metal, considerado como una «inversión refugio» está pasando por un buen momento en cuanto a su precio y las perspectivas siguen siendo interesantes para lo que resta del año.
En medio de un mercado de monedas dominado por la volatilidad, el oro se está conviertiendo en un refugio para aquellos que no desean entrar en el mundo de las monedas.
En el día de ayer la onza troy cerró en Londres a U$S 405,70, mientras en el mercado de futuros se cotizaba para entrega en junio a U$S 412.
Esto estaría marcando que se piensa en una suba del metal, el cual ha pasado a valer desde U$S 800 la onza en 1980 hasta un mínimo de U$S 250 en 1999.
Un poco de historia
Siempre se oyó hablar del «patrón oro», el cual reinó hasta mediados del pasado siglo XX, cuando el valor de la moneda nacional en cada país se definía con respecto al metal. De este modo, los bancos centrales compraban o vendían oro en cantidades ilimitadas, para de esa manera manejar el valor de su moneda.
La cantidad de dinero en circulación debía conservar una proporción de reservas de oro de cada banco central y se podía convertir los billetes en oro.
No era nada fuera de lo común que a comienzos del siglo XX nuestros antepasados uruguayos provocaran la quiebra de algunos bancos, ya que existían corridas bancarias en las cuales se quería cambiar los billetes por monedas de oro, las cuales, en más de una ocasión, no estaban en las bóvedas de los bancos.
En este comienzo del siglo XXI, sucedió algo similar, pero esta vez no se buscaba oro, sino dólares.
El proceso en el cual el oro comienza a desaparecer como patrón general comienza a comienzos de siglo, con el incremento del comercio.
Ya en 1914, algunos países, en especial del hemisferio sur, comenzaron a observar cómo las monedas de las naciones industrializadas podían constituirse en un buen refugio, ya que mantenían cierta estabilidad.
La libra esterlina se comienza a imponer y surge como la moneda del comercio internacional, porque era más cómodo pagar con billetes que andar trasladando lingotes de oro.
Era inevitable que ante la expansión del comercio el oro fuera quedando relegado como moneda de transacción, lo que es definitivamentre impulsado por la «gran depresión» de 1929, en que las naciones buscan monedas sustitutas para el comercio.
Cuestión de dominación
Hasta que finalizó la Segunda Guerra Mundial, el mundo convivía con el patrón oro (cada vez más relegado) y la transacción en monedas fuertes.
Fue entonces que, en 1948, Estados Unidos decide dar un gran paso que impulsaría su moneda (el dólar) como el dominante de la economía mundial.
En el año a que hacíamos referencia, se crea el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante al conferencia de Bretton Woods. La misión primaria del FMI fue mantener la estabilidad en el tipo de cambios de los diferentes países y auxiliar a sus miembros en caso de necesidades económicas, pero no con oro, sino con dólares.
Se establece que el valor de las monedas será en referencia al dólar y el valor de éste en referencia al oro. Si un país lo deseaba podía cambiar sus dólares por oro, que estaba guardado (y aún lo está, aunque en menor cantidad) en el mítico Fort Knox.
Este fue el hecho que termina imponiendo al dólar como la moneda que domina al mundo.
Para ejemplificarlo sencillamente: los nazis huían de Alemanía con sus submarinos repletos de oro; Saddam Hussein huyó de Bagdad con maletas llenas de dólares.
Otros cambios
En la década de los 60, naciones que comenzaban a desarrollarse, como Japón, acumulan dólares y terminan cambiándoselos a Estados Unidos por oro. Ese país pierde enormes cantidades del metal y en 1971 se suspende la obligación de convertir los dólares a oro cuando las naciones se lo requerían al gobierno norteamericano.
En 1973 el FMI decide que los países son libres de tener el tipo de cambio que deseen y se elimina el sistema de paridades de las monedas.
A esa altura, volver al oro como patrón monetario, era imposible.
El valor correcto
¿Cuál es el valor adecuado del oro? Esta es quizá una de las preguntas más difíciles de contestar, si se observa la variación en su precio.
En 1980, en medio de una crisis petrolera, el oro llegó a la friolera de U$S 850 por onza. Dos años después (1982) cae hasta los U$S 300, y se mantiene en ese promedio hasta 1985, cuando comienza nuevamente a subir hasta los U$S 500, valor promedio sostenido hasta 1988.
En la puerta de la década de los 90, surgen las grandes corporciones tecnológicas y la posibilidad de invertir en ellas. Aquellos que tenían oro, lo abandonan para ir hacia un campo más especulativo: la bolsa.
Las ventas masivas del metal lo llevan a que decaiga en su brillo y se hunda a U$S 250 en 1999.
Justamente por esa época comienzan las crisis en varios países (en la región en Brasil), se descubren fraudes bursátiles y la bolsa se termina hundiendo en el sector de las empresas tecnológicas y de Internet.
El mundo se puso más peligroso. En setiembre de 2001 ocurre un atentado terrorista contra Estados Unidos y éste ingresa en un fuerte déficit fiscal, producto entre otras causas de su gasto en defensa. El dólar comienza a perder terreno.
En 2002 ya se hablaba de que el oro volvería a brillar. Con un precio de U$S 350 la onza a comienzos de 2003, desde ese momento a la fecha su precio ha subido 15%. Cual es el límite, es algo difícil saberlo. *
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