"Hay que demostrar que el Mercosur es viable y solucionar problemas comerciales con Argentina"
Problemas van a existir siempre; señalar su existencia como argumento para intentar buscar otros caminos no parece sólido ni inteligente. Todos los procesos de integración y de acuerdo comercial, en la medida que son dinámicos, viven inmersos en problemas generados por su propia vida. Lo que puede preocupar es que las contorversias no busquen solucionarse o que los líderes de las naciones recurran a los caminos equivocados. Esa parece ser la situación actual entre los gobiernos de Uruguay y Argentina, según la visión del doctor Sergio Abreu, fundador del Mercosur y hasta hace muy poco tiempo ministro de Industria.
En diálogo con LA REPUBLICA, advirtió que los problemas existentes no pueden reducirse a los generados con Motociclo, que ya de por sí son importantes, sino que «deben ser encarados globalmente, ya que se trata de un paquete de problemas».
Enumeró también los problemas con los neumáticos remoldeados, que también enfrentan problemas para ingresar a la Argentina, así como los incentivos a la producción en algunas provincias (San Luis, Catamarca, San Juan y La Rioja), que reciben exenciones por parte del Estado, que les permite vender a precios por debajo incluso de los costos de producción en el resto de su país. En estos días el gobierno del presidente Kirchner canceló la exención de IVA para estos emprendimientos, pero, para el doctor Abreu «no se trata solamente del IVA, sino de una cantidad de elementos, por lo que yo, a lo que aspiro es a que se nivelen los incentivos de forma pareja en toda la región». También recordó las detracciones a las exportaciones a los productos agropecuarios que se realiza en Argentina «lo cual significa un subsidio para su industria, que luego compite con la uruguaya en términos ventajosos».
Voluntad política
Abreu explicó que estos hechos lo llevan «a que hay que demostrar una voluntad política de arreglar los problemas existentes para justificar la idea de que el Mercosur es viable. Y yo creo que aún no estamos en ese camino. Las negociaciones que presenciamos son, hoy por hoy, un tiroteo personal entre los presidentes, pero la solución no va por ese lado. El problema en nuestro país es que no se defiende el mercado externo, pero tampoco el mercado interno, porque si no igualamos las condiciones de producción en la región, vamos a competir en desventaja en los mercados externos y tampoco somos competitivos en nuestro mercado interno».
«Debemos partir de la base de que no se puede proteger la ineficiencia, pero sí se debe defender la competencia de nuestros productos a través de exigencias que lleven a restablecer la igualdad entre los actores. Algunos creen que esto es una participación espuria, esto de meterse entre la oferta y la demanda, pero no lo es. Se trata simplemente de promover políticas públicas activas en defensa de la libre competencia», agregó.
En el estado actual de cosas, Abreu consideró que aún no es el momento de levantar los derechos específicos que Uruguay cobra a la importación de algunos productos argentinos. «Considero que hoy es prematuro hacerlo», afirmó, y se debe esperar un poco más y analizar caso por caso.
«Si enrarecemos la relación política, se complica, porque acá se trata de llevar adelante una relación integral que tenemos que recomponer defendiendo siempre la industria uruguaya», concluyó.
Guerra textil
La complejidad del relacionamiento comercial también tensa las relaciones entre Argentina y Brasil, a consecuencia de las diferencias existentes entre los textiles brasileños y argentinos donde, incluso, se habla hasta de recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que solucione el diferendo.
Los argentinos hablan de «invasión» de productos provenientes de Brasil «a precios de dumping», y amenazan con implantar cuotas a fin de preservar sus fuentes de trabajo, mientras los norteños contraatacan y amenazan con cuotificar las importaciones de petróleo argentino.
Hasta el momento las negociaciones entre las partes, que han buscado alcanzar un «pacto de caballeros», no han logrado su objetivo y ya se amenaza con recurrir a la OMC, una instancia no deseada por ninguno de los dos países ya que ambos serían obligados a llevar adelante reestructuras en su industria a fin de cortar con todo tipo de subsidios hoy vigentes.
La chispa que avivó la controversia surgió cuando los industriales de Brasil propusieron, para comenzar a negociar, los volúmenes de importaciones de 2003, que los argentinos consideran que fueron los peores para sus intereses en todo el período. *
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