Capacidad de refinado de la planta de La Teja supera la demanda del consumo interno

Ancap podría refinar petróleo para empresas del extranjero

Estos datos fueron proporcionados ayer en una reunión en la cual participaron el presidente de Ancap, Jorge Sanguinetti, gerentes de diversas áreas de la empresa pública y el ingeniero Jean-Marie Parillaud.

Este último es el representante del Instituto Francés Petrolero, a quien pertenece la patente en el sistema de ingeniería aplicado en la remodelada planta. Parillau destacó que no existieron problemas con la instalación del equipamiento, a la vez que remarcó el alto nivel de los técnicos de Ancap que realizaron la supervisión de la remodelación. En el encuentro con la prensa, también se señaló que en las cuatro millones de horas hombre necesarias para la remodelación de la planta no se registraron accidentes graves, mientras que la obra fue terminada con un retraso de dos meses, algo normal para una obra de tal envergadura.

Por su parte, el presidente de Ancap, Jorge Sanguinetti, informó que desde noviembre no se está produciendo nafta con plomo y que la nueva refinería permitirá llegar al autoabastecimiento en gasoil. Uruguay debía importar un 35% de este combustible. Se entiende que para mejorar la calidad del gasoil que produce La Teja se deberían invertir otros US$ 60 millones.

El costo total de las obras fue estimado en US$ 124 millones (sin impuestos). De éstos, US$ 119 millones fueron para la remodelación propiamente dicha y US$ 5 millones se invirtieron en repuestos.

La nueva refinería permite pasar de un procesamiento diario de 36 mil barriles de crudo a 50 mil barriles. Tal cantidad lleva a que la producción sea excedente. En este sentido se aclaró que una parte de ese excedente está colocada a dos multinacionales que actúan en el mercado de compraventa de combustibles.

Se trata de Glencore y Vitol. Ambas empresas aportaron US$ 72 millones cuando Ancap enfrentó problemas financieros para continuar las obras. Ese monto se pagará con la entrega durante tres años de combustible refinado.

En este sentido Sanguinetti destacó la confianza de los proveedores de la empresa durante la crisis financiera del año 2002. A pesar de que Ancap era estatal y Uruguay tenía serios problemas (entre ellos la pérdida del grado de inversión), igual siguió existiendo crédito para la compra de petróleo y se pudo vender combustible a futuro.

Debido a que la planta puede refinar más de lo que se consume en el mercado interno, la idea de la actual administración es realizar una trabajo a «façon», o sea refinar para un tercero que aporte la materia prima, lo cual podría resultar en interesantes ingresos para la empresa estatal. *

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