"Las buenas intenciones quedaron por el camino"
En su análisis recuerda Stiglitz que al inicio de su mandato, Clinton pidió asesoramiento sobre la importancia del Nafta «y se le dijo que los beneficios que éste encerraba eran mayormente geopolíticos que económicos y que las ganancias concretas podían llegar a ser pequeñas para ambas partes».
Señala Stiglitz que las buenas intenciones que pudieron haber existido al principio quedaron por el camino, «primero se trató de frenar el ingreso de productos mexicanos a otros países de Latinoamérica.
Luego se atascaron los intentos de mejorar la vida de los inmigrantes mexicanos en EEUU (imponiendo medidas que evitan la obtención de permisos de conducir y atención médica). Pero el acuerdo no contemplaba el movimiento libre de la mano de obra como sí lo hace la Unión Europea». *
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