Joshep Stiglitz indica que con el ALCA se comprometen las soberanías nacionales
Stiglitz destacó en un artículo publicado en el New York Times una serie de controversias que se han suscitado en el marco del Nafta, acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.
Según Joseph Stiglitz, a diez años de su creación «el Nafta no ha dejado contentos ni a opositores ni a detractores; en Estados Unidos y en México sigue siendo controvertido e incluso perjudicial».
Dice que si bien «en los primeros seis años de vigencia del acuerdo el nivel de desempleo bajó en Estados Unidos como nunca lo había hecho y en México el comercio con EEUU posibilitó la salida de la crisis financiera de diciembre de 1994, todo comenzó a desvanecerse luego de unos años como consecuencia del debilitamiento de la economía de los EEUU y la competencia de China».
Cita como ejemplo la lucha de los productores de granos mexicanos con los productores de granos norteamericanos que son altamente subsidiados.
Según recuerda el Premio Nobel el objetivo inicial «era reducir la disparidad de ingresos de Estados Unidos con sus vecinos, pero esto no sucedió así, sino que creció un 10,6 % en la última década y los intentos de reducción de la pobreza en México (con un salario real que ha ido cayendo a una tasa de 0,2% anual) han sido frustrantes.
México ha registrado un crecimiento per cápita de sólo un 1% en los últimos 10 años, una cifra muy escasa si se tiene en cuenta que entre 1948 y 1973 creció un promedio anual del 3,2%.
Mientras en el continente asiático si alcanzaron niveles de crecimiento satisfactorios durante la vida del Nafta, China registra un 7% y Corea un 4,3%».
Dice Stiglitz, que esto es lógico si pensamos que el acuerdo le otorga a México una ligera ventaja frente a otros países y que además la inversión en educación y tecnología es casi nula, lo dificulta significativamente alcanzar el dinamismo de China.
Inversores e inversores
El Nafta conlleva, dice Stiglitz «toda una nueva serie de derechos que no se discutieron antes de su sanción y que contienen en su núcleo la capacidad de debilitar la democracia en todo Estados Unidos».
«Si algún inversor extranjero se siente perjudicado por las normas vigentes, puede entablar un juicio por daños y perjuicios, pero claro sin las garantías ni transparencias correspondientes. Si gana el estado federal lo compensa directamente, claro, eso ocurre la menor cantidad de veces, aunque aún hay muchos juicios pendientes, la mayoría de las empresas llegan a acuerdos para obtener lo que no pueden obtener directamente mediante un proceso político democrático».
«Los perjudicados por firmas extranjeras no tienen protecciones comparables para apelar en un tribunal internacional y recibir una compensación. Las reglamentaciones sobre medio ambiente, salud y seguridad son las más atacadas».
Pronósticos
Lo preocupante para Joseph Stiglitz «es que el Nafta va a reprimir estas normas y eso tiene enormes consecuencias para el ALCA, así como para aquellos países que pretendan firmar acuerdos bilaterales con Estados Unidos».
Señala que llegar a firmar un acuerdo de este tipo no es obtener un camino fácil y seguro hacia la prosperidad. «Estados Unidos no quiere en la mesa de negociación los temas relacionados con la agricultura ni las barreras arancelarias. Pero sí quiere que los países de Latinoamérica comprometan sus soberanías nacionales y acepten «protecciones» para quienes inviertan en ellos».
La exigencia de liberación de los mercados por parte de EEUU hacia los países latinoamericanos, acota Stiglitz, «ha ido creciendo a la vez que el Fondo Monetario Internacional dice que dicha liberación no favorece ni el crecimiento ni la estabilidad de países en vías de desarrollo».
El futuro no parece ser muy auspicioso para América Latina según los análisis de Stiglitz, que afirma que «seguramente algunos países aceptarán tan injusto acuerdo. Y cuando a EEUU no le resulte satisfactorio tener vecinos con similares condiciones a las propias, aquellos ya habrán aceptado sus condiciones bajo un proceso intimidatorio que comienza a generar resentimientos». Según el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, si en los próximos acuerdos de libre comercio que Estados Unidos firme con otros países de América Latina (como el ALCA) no les resultan a éstos más útiles que el Nafta a México, «la paz y la prosperidad del hemisferio estarán en peligro». *
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