Recuperación de la economía daría comienzo a nuevo período de fusiones

Megafusión en Estados Unidos: se unen el JP Morgan y el Bank One

«Con la recuperación de la economía, la mejora de la calidad del crédito y la estabilización de los márgenes de interés, el próximo gran ciclo de fusiones y adquisiciones bancarias podría estar comenzando», estimó Edward Najarian, analista de Merrill Lynch, tras el anuncio del miércoles de la compra de Bank One por parte de JP Morgan, por 58.000 millones de dólares.

La fusión anunciada el año pasado entre Bank of America y FleetBoston rompió un tabú y «el acuerdo entre JP Morgan y Bank One podría atizar el fuego», ya que «otros grandes bancos estadounidenses y algunos bancos extranjeros podrían decidir que es hora de buscar adquisiciones bancarias», opinó.

Bank of America anunció en octubre de 2003 la compra de FleetBoston por 47.000 millones de dólares, efectiva en marzo de este año. Tras el anuncio, Bank of America había quedado ubicado como el número dos del sector, detrás del gigante Citigroup, un lugar que acaba de robarle JP Morgan.

Para Sharon Haas, analista de Fitch, parece poco probable que los tres grandes pasen nuevamente al ataque. En especial, Bank of America no tiene mucho margen de maniobra: «Bank of America ya tiene un gran acuerdo en su mesa, estarán ocupados con eso» durante un tiempo, indicó.

Pero la danza de los nombres de los bancos en Estados Unidos ya comenzó, cada uno buscando saber si será Wachovia, Wells Fargo o MetLife, los otros grandes del sector, quien realizará el próximo anuncio.

«Son bancos importantes, apenas detrás de Bank One en tamaño. Por lo tanto, hay que preguntarse qué pasará con ellos», observó Jim Schmidt, administrador de fondos para John Hancock Regional Bank Fund en la cadena de televisión CNBC.

Para él, el primer escenario posible sería la compra de uno de ellos por un gran banco de inversión mundial, «pero otro escenario sería que esos bancos se sientan presionados para lograr una transacción tan buena como esta (de JP Morgan y Bank One) y lleven su participación de mercado hacia 8%».

«Si eso ocurre, entonces hay que asumir que estos grupos realizarán adquisiciones que podrían afectarlos. Creo que por eso están en un nivel bajo actualmente. Porque la gente está un poco confundida sobre cuál es su perspectiva».

Mientras que en las altas esferas bancarias estadounidenses se agudizan los apetitos de adquisiciones y se discuten alianzas, los pequeños bancos, y en especial los bancos llamados comunitarios, temen quedarse rezagados con el riesgo de ser engullidos y defienden el argumento de una necesaria proximidad con sus clientes.

«Lamentablemente, la evidencia muestra que una mayor concentración en el sector bancario no ha beneficiado a los clientes y no ha tenido un efecto positivo en las necesidades y conveniencia de las comunidades», indicó Chris Cole, un responsable de la asociación de bancos comunitarios independientes estadounidenses (ICBA), en una audiencia el martes ante la Reserva Federal.

Sin embargo, una nueva ola de concentraciones no podría hacerle mal al sector bancario estadounidense, aun marcado por viejas leyes antimonopolio que durante mucho tiempo impidieron a un banco implantarse en varios Estados al mismo tiempo.

Aun hoy, observa Sharon Haas, «ninguna institución (bancaria) tiene una presencia comercial significativa en los 50 Estados» estadounidenses. *

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