El escándalo sigue
Al mismo tiempo, las repercusiones internacionales de la espectacular bancarrota de la multinacional italiana parecen sólo estar empezando a ser conocidas: el escándalo reviste implicaciones judiciales y financieras en numerosos países, desde Costa Rica a Luxemburgo, pasando por Francia y Estados Unidos.
Mientras editorialistas siguen interrogándose sobre cómo pudo ocurrir, de un día al otro, la debacle del octavo grupo italiano, con operaciones en 30 países y plantas en Europa, Sudamérica, Estados Unidos y Asia, los investigadores intentan desentrañar un entramado que salió a la superficie al destaparse un agujero de unos 10.000 millones de euros (unos 12.000 millones de dólares).
El escándalo del conglomerado lácteo es mayor incluso, según los diarios, que el de la empresa de energía Enron, el séptimo conglomerado de Estados Unidos, que se hundió en unas pocas semanas en 2001, declarándose en quiebra en diciembre de ese año.
El caso de Parmalat comparte con el de Enron procedimientos ilegales, como falsificación de libros de contabilidad, manipulaciones de informaciones, y el uso de testaferros, revela la investigación en curso.
Nueve personas, entre ellas el fundador y patrón de Parmalat, Calisto Tanzi, varios ex ejecutivos del grupo y otras personas que trabajaban para la empresa entre ellas contadores y un abogado están ya tras las rejas, luego de que Parmalat admitiera en diciembre que ocultó desde hace tiempo un descubierto multimillonario en su contabilidad.
El ex director financiero de Parmalat, Fausto Tonna, es considerado el artífice de artimañas financieras que escaparon al control de los mecanismos legales durante muchos años.
La quiebra fraudulenta del conglomerado italiano ha además puesto en el banquillo de los acusados a los principales bancos y no sólo italianos , que habrían aconsejado a millares de pequeños ahorristas a comprar bonos de Parmalat, al parecer incluso a sabiendas de que la situación financiera del grupo no era confiable.
Dirigentes de grandes establecimientos bancarios, entre ellos los representantes de Banca Intesa, número uno del sector bancario italiano, y los de la sucursal italiana de la Deutsche Bank, comparecierom ya ante la Justicia italiana.
Y varios otros establecimentos bancarios están en el punto de mira de la Justicia italiana.
Además, la incipiente investigación deja entrever que las repercusiones de la espectacular bancarrota son mundiales.
Los fiscales están por ejemplo investigando los fondos que el presidente del grupo habría colocado en Ecuador.
Indagan sobre todo las transferencias de capitales entre América Latina donde la subdsidiaria de Parmalat en el paraíso fiscal de las islas Caimán, Bonlat, fungió como una de las piezas claves del entramado financiero , Luxemburgo, Delaware (EEUU) y Malta, entre otros países.
El viernes, el ex director de la subsidiaria de la firma en Venezuela, Giovanni Bonici, fue puesto tras las rejas, a su regreso a Italia. Tampoco los productores lecheros de Brasil, Argentina y otros países de la región están a salvo de una quiebra que podría atrastrar a decenas de filiales del grupo.
En Brasil, la comisión de valores inmobiliarios investiga los resultados financieros de la filial local de Parmalat, cuya deuda con los bancos podría alcanzar 350 millones de dólares. *
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