Escándalo de Parmalat implica a filiales en Latinoamérica
El escándalo de la multinacional Parmalat no sólo crece cada día en Italia sino que se extiende a América Latina, tras la detención este viernes en Parma (norte) del director de Parmalat Venezuela, Giovanni Bonici, tras su llegada del país andino.
El que es considerado hoy como uno de los mayores fraudes financieros de la historia de Europa, que podría llegar a los 12.000 millones de euros si se confirman los agujeros de otras sociedades laterales del grupo, comienza a golpear a dirigentes de la empresa en América Latina.
Bonici, con orden de captura desde el pasado 31 de diciembre por estar involucrado en el millonario fraude, y encarcelado este viernes, se defiende de las acusaciones y anunció a través de su abogado, Antonino Puccari, que su papel es «sólo secundario» en el escándalo.
Bonici, quien llegó en un vuelo proveniente de Caracas a París, de donde se trasladó en automóvil a Niza (sur de Francia) y luego a Parma, llegó con una enorme maleta, al parecer con documentos y pruebas de las operaciones del grupo en esa región.
El ejecutivo italiano había anticipado desde Caracas su disposición de someterse a la justicia y será interrogado por los jueces el sábado.
Con Bonici, son nueve los ejecutivos de la multinacional italiana que se hallan tras las rejas, entre ellos Calisto Tanzi, fundador y dueño de Parmalat.
El gobierno de Venezuela solicitó a comienzos de la semana los balances financieros de Parmalat y señaló que no descarta la posibilidad de comprar la filial agroalimentaria en ese país.
Aunque la búsqueda de los culpables recién comienza, es posible que numerosos dirigentes encargados de numerosas operaciones, sobre todo de tipo financiero en el continente americano, sean investigados.
«En estos días Parmalat es considerado sinónimo de fraude contable, pero en países como Nicaragua representa directa o indirectamente el 50% de la economía nacional», declaró al diario económico Il Sole 24 Ore, el encargado de la firma en Nicaragua y Centroamérica, Aldo Camorani. *
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