Jerarcas de Parmalat Uruguay viajan a Italia a reunirse con Enrico Bondi
La grave crisis que atraviesa el número uno italiano de la industria agroalimentaria culminó el sábado con el arresto de su fundador, Calisto Tanzi, quien es acusado de desvíos de fondos y quiebra fraudulenta.
El gerente de comercial de Parmalat Uruguay, Mariano Gutman dijo ayer a LA REPUBLICA que el encuentro con Bondi fue solicitado por éste y es en el marco de una reunión con los responsables de las 30 plantas que la multinacional tiene alrededor del mundo.
En la reunión el interventor de Parmalat Italia, espera conocer datos tales como la facturación de la subsidiaria uruguaya en el año que culmina y un informe sobre el flujo de fondos proyectado para los próximos seis meses.
Gutman dijo que en la actualidad la filial uruguaya viene funcionando con normalidad, no existiendo problemas en el ingreso de leche a planta. Agregó que las perspectivas para el año próximo son buenas y existe un importante aumento de la facturación durante los últimos meses de este año.
No obstante reconoció que existen problemas con algunas líneas de crédito que concedía, en especial, un banco internacional.
Este y por orden de su casa matriz, cortó la línea de crédito que tenía no sólo la filial uruguaya, sino las demás en el resto del mundo.
Actualmente y con el flujo de caja se opera normalmente, pero el problema podría radicar en los créditos concedidos para ampliación de plantas y otras inversiones. Varias instituciones internacionales concedieron a Parmalat Uruguay unos U$S 26 millones, pero en aquel momento la exigencia de respaldo a la operación fue que las garantías partieran de la casa matriz de Parmalat, curiosamente donde ahora se descubre que se produjo un desfalco que podría superar los U$S 10 mil millones.
Gutman dijo que si no se exige el pago total de la deuda, no habrá problemas, ya que se puede seguir abonando según lo acordado, o sea el capital más los intereses, en cuotas.
Un club en problemas
Parma, uno de los clubes más prestigiosos del fútbol italiano, está bajo la amenaza de la quiebra tras la bancarrota de su principal accionista y auspiciante, el grupo agroalimentario Parmalat, centro de un gigantesco escándalo financiero.
Todo esto podría traer consecuencias catastróficas en el futuro inmediato del club de fútbol Parma, presidido por el hijo de Calisto, Stefano Tanzi, ya que el grupo Parmalat posee el 98,7% de las acciones del equipo de la Serie A.
Para inyectar dinero fresco a las cajas, Parma podría separarse de varios de sus mejores jugadores. La prensa italiana mencionó en los últimos días las partidas del volante japonés Hidetoshi Nakata, del brasileño Adriano (Inter de Milán habría propuesto 33,5 millones de dólares) y del guardameta francés Sébastien Frey. Un verdadero éxodo de futbolistas de gran jerarquía que deberá sufrir un club que se había acomodado entre los grandes del ‘calcio’, pero que a partir de ahora deberá rever sus expectativas.
Desde la llegada de la familia Tanzi a los puestos de mando de la institución, en 1990, Parma se transformó de un club modesto de provincia en una gran potencia en Europa.
En trece años, Parma ganó dos Copas de la UEFA (1995 y 1999), tres Copas de Italia (1992, 1999 y 2002), una Supercopa de Italia y una Supercopa de Europa (1993). *
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