Fundador de Parmalat acusado de desfalco por 600 millones de euros
Según el diario de mayor circulación de Italia, Corriere della Sera, se sospecha que Tanzi, acusado de «asociación para delinquir con fines de quiebra fraudulenta», desfalcó por 600 millones de euros.
«Según los magistrados, Tanzi habría sustraído con el correr de los años una cifra superior a 600 millones de euros de las cuentas de su grupo. En total, la familia Tanzi habría sacado de esas cuentas por lo menos 1.700 millones de euros», escribe por su parte el diario La Repubblica.
El grupo Parmalat, cuya quiebra oficial fue declarada el sábado, tiene un agujero de por lo menos 7.000 millones de euros en sus cuentas, para una facturación de 7.500 millones de euros en 2002.
Según la prensa el verdadero monto del agujero debe ser determinado aún, pero se estima entre 7.000 y 13.000 millones de euros.
Los delitos de que está acusado el fundador de Parmalat pueden acarrearle una condena de 15 años de cárcel, según La Repubblica.
Calisto Tanzi, de 65 años, era investigado desde el 22 de diciembre pero había sido dejado en libertad. Luego, según la prensa, viajó a Suiza de donde regresó el sábado a Milán cuando fue detenido.
Su hijo Stefano, que ocupó varios altos cargos en Parmalat, también es investigado, pero permanece en libertad.
Los magistrados de Milán y Parma, donde se encuentra la sede del grupo agroalimentario, interrogarán este domingo por primera vez a Tanzi en la cárcel de San Vittore, donde está preso.
Ascenso y caída
Calisto Tanzi, fundador y ex patrón de Parmalat, detenido el sábado después de que su grupo haya sido declarado en quiebra, es un hombre que se hizo a sí mismo partiendo de un pequeño negocio de leche pasteurizada que convirtió en prototipo de la industria agroalimentaria antes de terminar en la bancarrota en los paraísos fiscales.
La Justicia intenta aclarar qué ocurrió a este hombre cuyo destino se confunde con el de su empresa, símbolo del éxito en la Italia de posguerra.
Calisto Tanzi, de 65 años, nació el 17 de noviembre de 1938 en Collechio, una localidad aledaña a Parma, conocida por sus exquisitos jamones, a la que fue siempre fiel y en la que se inspiró para bautizar su sociedad.
Su padre era propietario de una empresa artesanal de salazón y conservas en salsa de tomate. A su muerte, Calisto, diplomado en contabilidad, toma las riendas de la empresa paterna y muy pronto decide centrarse en el comercio de leche pasteurizada y funda Dietalat en 1961.
Calisto Tanzi acierta con su proyecto y amplía el reparto a otras ciudades italianas en una época en que las centrales lecheras locales tienen el monopolio de la distribución de leche fresca entera.
Su intuición le lleva a apostar por la evolución de las técnicas de conservación y las del marketing.
En sus comienzos era el procedimiento UHT, o tratamiento a altas temperaturas, y desde 1963 fue la leche en envases Tetrapak. Actualmente se dedicaba a la microfiltración, que no acababa de cuajar en el mercado italiano.
«Fuimos los primeros en convertir la leche en un producto y a considerarla como un servicio», solía repetir Calisto Tanzi.
En el plano comercial apostó por la gama de leches, con o sin vitaminas, fácil de digerir, y desde 1975 se dedicó a patrocinar eventos deportivos.
Conquista de Brasil
Su primer desafío de gran alcance fue en 1974, cuando Parmalat empezó a invertir en Brasil. Entró en bolsa en 1990, pero la familia mantuvo el control de la mayoría de las acciones a través de su holding, la Coloniale Spa.
Casado y padre de tres hijos, Calisto Tanzi contagió su pasión por los negocios a dos de sus hijos: Francesca, que dirige el operador Parmatour, y Stefano, quien como director general de Parmalat tiene actualmente problemas con los tribunales.
La Justicia tendrá que esclarecer cuándo Tanzi y su grupo comenzaron a apoyarse en un entramado financiero presuntamente fraudulento, que acabó con el dinero de ahorradores e inversores en las Islas Caimán.
Hasta que dimitió el pasado 15 de diciembre, Tanzi era un barón de la economía italiana y su flota de aviones y helicópteros privados daba muestra de ello.
Este hombre, que acudía los domingos a misa y tenía afinidades con los democristianos, cooperó en numerosas actividades culturales, deportivas y económicas en la región en la que residía, lo que le valió en 1988 el premio de Oro de Parma. *
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